
Es hora de que el Congreso del Estado se ponga a trabajar para la aplicación de la IA en todos los campos del desarrollo social.
El tiempo de la inteligencia artificial (IA) ha llegado, lo vemos abiertamente en nuestros días, y esto debe movernos rápidamente a crear formas legales para su regulación en aras del uso de herramientas para un bien común, señaló el diputado Omar Bazán.
Como bien sabemos la inteligencia artificial (IA) es un cúmulo de tecnologías de rápido crecimiento y obvio abanico de beneficios económicos y sociales para todos los sectores y actividades productivas, educativas y etcétera.
Dicho de paso, aunque sus elementos y técnicas potencian los beneficios socioeconómicos también pueden dar lugar a nuevos riesgos o consecuencias negativas para personas concretas o la sociedad en su conjunto. En vista de la velocidad a la que cambia la tecnología y las posibles dificultades venideras.
Un marco regulatorio pretende alcanzar el objetivo para desarrollar confianza para que la IA sea fiable. Entonces mi propuesta se basa en los valores y derechos fundamentales y tiene por objeto inspirar confianza en los ciudadanos y otros usuarios para que adopten soluciones basadas en la IA, al tiempo que trata de animar a las empresas a que desarrollen este tipo de soluciones. La IA debe tener como fin último: incrementar el bienestar humano.
En consecuencia, las normas relativas a la IA presente en el mercado que afecte de algún modo a sus habitantes deben estar centradas en las personas, a fin de que la población tenga la seguridad de que la tecnología se usa de un modo seguro y en consonancia con la ley, lo que también implica respetar los derechos fundamentales.

