
El lanzador rompió todos los pronósticos al resaltar en el diamante junto con sus compañeros, por convertirse en el primer lanzador sin una mano en alcanzar el sueño de todo pitcher.
Las hazañas en el deporte son muchas, pero sólo unas cuantas merecen mención especial, tal es el caso de la realizada por Jim Abbott, quien el 4 de septiembre de 1993 dejó para la posteridad un juego perfecto muy especial con los Yankees de Nueva York en la Major League Baseball (MLB).
Así es el originario de Michigan, Estados Unidos rompió todos los pronósticos ese día no sólo por resaltar en el diamante junto con sus demás compañeros, sino por convertirse en el primer lanzador sin una mano en lograr el sueño de todos los pitchers.
Jim Abbott nació sin su mano derecha y siempre soñó con ser beisbolista, sin embargo, sus padres ante su limitante, le sugirieron jugar fútbol americano, pero eso no era lo que él quería, así que practicó durante horas lanzando una pelota de goma contra una pared para luego moverse rápidamente para ponerse el guante en su mano izquierda y atrapar así el rebote.
Tal habilidad la fue perfeccionando con el tiempo y le trajo ser considerado en diversos equipos en divisiones inferiores, hasta que en 1988 fue reclutado en la primera ronda del Draft de MLB, para un año después ya formar parte de la Gran Carpa.
El estadunidense jugó 10 temporadas con diversos equipos como los Angelinos de California, Medias Blancas de Chicago, Cerveceros de Milwuakee y los Yankees de Nueva York, donde hizo historia.
Aquel hecho que ya forma parte de los mejores momentos en la MLB se dio ante los Cleveland Indians en el mítico Yankee Stadium, recibiendo la ovación de todos los presentes en el escenario.
Su habilidad para lanzar era increíble, y así lo demostró tras adjudicarse un juego sin hit ni carrera a pesar de no contar con su mano, demostrando tener todo lo necesario para jugar en Ligas Mayores.
En este contexto, cabe señalar que Jim Abbott además fue elegido para participar en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, donde lució imponente en la lomita ganando el juego que le dio a EU la medalla de Oro en aquella ocasión donde el beisbol fue deporte de exhibición.

