
Una reclusa en el Centro de Reinserción Social Femenil de Aquiles Serdán, quien prefirió mantener su identidad en el anonimato, se comunicó con este medio de comunicación para hacer públicas una serie de quejas y supuestos abusos que dice haber experimentado a manos de la autoridad penitenciaria.
En primer lugar, la reclusa denunció que una serie de personas les llevan comida de afuera y se les vende una cubeta de 12 piezas de KFC por la exorbitante suma de mil pesos, la comida china en 500 pesos y otros platillos en 400 pesos, lo que considera un precio injustificadamente alto.
Además, la reclusa manifestó su preocupación por el estado de la comida proporcionada en el reclusorio, describiendo que los frijoles emiten un olor desagradable y que la calidad general de la comida es pésima.
Otra de las preocupaciones expresadas es la falta de oportunidades de empleo dentro del centro penitenciario, lo que dificulta que las reclusas obtengan recursos para comprar productos básicos que se venden dentro de las celdas.
La reclusa relató que anteriormente tenían la posibilidad de trabajar en la maquiladora de lentes y que se les ofrecían cursos para fabricar productos como jabón y champú, pero estas oportunidades fueron retiradas hace aproximadamente 3 meses.
Aunque también indican que hay un negocio de venta de cigarros al interior de los Ceresos, a lo que mencionaban, gente externa les avienta las cajetillas pero para poder venderlas les cobran una comisión de 10 mil pesos.
Además, proporcionó una lista de precios de productos que les son vendidos dentro del centro penitenciario, los cuales considera elevados: un litro de leche a 40 pesos, limpia pisos a 37 pesos, champú a 30 pesos, soda a 25 pesos, papitas a 25 pesos y papel de baño a 15 pesos.
Estas denuncias ponen de manifiesto la necesidad de una revisión y seguimiento adecuados de las condiciones de las reclusas en el Centro de Reinserción Social Femenil de Aquiles Serdán y de las prácticas de venta de productos básicos dentro del centro penitenciario.

