
El presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró este viernes el primer tramo del Tren Maya, una de las obras más ambiciosas de su administración. La ceremonia se llevó a cabo en la estación San Francisco Campeche, en el estado de Campeche.
El mandatario estuvo acompañado por gobernadores de los estados por los que pasa el tren, así como por miembros de su gabinete. En su discurso, López Obrador destacó que la obra se hizo en tiempo récord y que contó con la participación de más de 100 mil trabajadores de todo el país.
“Es una obra magna, no exageramos si decimos que no hay una obra así en la actualidad en el mundo”, afirmó el presidente. “Estas obras por lo general trascienden gobiernos, son de más de una década. Y esta obra se terminó en cinco años en general y menos, si tomamos en cuenta cuándo realmente se inició con la construcción”.
López Obrador también agradeció la labor de las empresas constructoras que participaron en el proyecto, como Carso, Mota Engil, Indi, ICA y Alstom.
El tramo inaugurado este viernes tiene una longitud de 473 kilómetros y va de Campeche a Cancún. El resto del tren se inaugurará de forma escalonada hasta febrero de 2024.
El presidente López Obrador destacó que el Tren Maya es una obra de desarrollo para el sureste de México. “Va a generar empleos, va a impulsar el turismo, va a mejorar la conectividad y va a proteger el medio ambiente”, afirmó.
“No se debe nada del Tren Maya, es una obra del pueblo de México y por eso la vamos a cuidar”, enfatizó.
Impacto del Tren Maya
El Tren Maya es una obra de infraestructura de gran envergadura que tendrá un impacto significativo en el sureste de México. Se espera que genere más de 100 mil empleos durante su construcción y operación, y que impulse el turismo y el desarrollo económico en la región.
El tren tendrá una longitud de mil 554 kilómetros y conectará los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. El recorrido completo tendrá una duración de 15 horas.
El Tren Maya es una obra polémica, ya que ha sido criticada por su impacto ambiental y por el costo de su construcción. Sin embargo, el gobierno de López Obrador defiende la obra, argumentando que es necesaria para el desarrollo del sureste de México.

