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5 de abril 2026
8:45 am

Papa Francisco condena el trato a migrantes en el Mediterráneo y lo califica como un “pecado grave”

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El papa Francisco condenó con firmeza el trato que reciben los migrantes que cruzan el mar Mediterráneo en su intento por llegar a Europa, calificando de “pecado grave” la falta de ayuda a las embarcaciones que transportan a estas personas.

Durante su audiencia general en la Plaza de San Pedro, el Sumo Pontífice expresó su preocupación por aquellos que “trabajan sistemáticamente y con todos los medios para rechazar a los migrantes”, afirmando que esta conducta, cuando es consciente y deliberada, constituye un pecado de gran magnitud.

El Santo Padre ha sido un defensor constante de los derechos de los migrantes a lo largo de sus 11 años de papado, pero sus declaraciones del miércoles fueron particularmente duras, utilizando términos que evocan la doctrina católica sobre los pecados más graves.

El cruce del Mediterráneo en embarcaciones precarias desde el norte de África y Medio Oriente ha generado un acalorado debate en Europa durante la última década. La Organización Internacional para las Migraciones estima que más de 30 mil migrantes han desaparecido en estas aguas desde 2014.

En Italia, las autoridades ordenaron la detención por 60 días de un barco de rescate operado por la organización Médicos Sin Fronteras, alegando que el buque no comunicó correctamente sus movimientos tras realizar varias operaciones de rescate el 23 de agosto. Médicos Sin Fronteras refutó estas acusaciones, afirmando que fueron sancionados por cumplir con su deber de salvar vidas.

El papa Francisco también hizo un llamado para ampliar las rutas de acceso para los migrantes y promover una “gobernanza global de la migración basada en la justicia, la fraternidad y la solidaridad”, advirtiendo que la militarización de las fronteras no resolverá esta crisis.

El Sumo Pontífice, quien suele ofrecer reflexiones espirituales en sus audiencias, dedicó su discurso del miércoles a los migrantes que “cruzan mares y desiertos en busca de un lugar donde puedan vivir en paz y seguridad.”

Esta audiencia fue la última antes de que Francisco, de 87 años, emprenda un viaje a cuatro países del sudeste asiático del 2 al 13 de septiembre, el cual será su desplazamiento más largo hasta la fecha. El Papa, que ahora usa una silla de ruedas debido a dolores en la rodilla y la espalda, continúa mostrando su compromiso con las causas humanitarias a pesar de sus limitaciones físicas.

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