
El martes 25 de febrero de 2025, un apagón masivo afectó a gran parte de Chile, dejando sin electricidad a aproximadamente ocho millones de hogares, lo que representa el 98.5% de los clientes del servicio eléctrico. El corte de energía se produjo a las 15:16 horas y se extendió desde la región de Arica y Parinacota, en el norte, hasta la región de Los Lagos, en el sur. Ante la magnitud del evento, el gobierno del presidente Gabriel Boric declaró estado de excepción por catástrofe y estableció un toque de queda desde las 22:00 hasta las 6:00 horas del día siguiente. Además, se desplegaron tres mil militares para mantener el orden y la seguridad en las zonas afectadas.
La causa del apagón se atribuyó inicialmente a una desconexión en el sistema de transmisión de 500 kV en la zona del Norte Chico. El presidente del consejo directivo del Coordinador Eléctrico Nacional explicó que la interrupción se debió a “una operación no deseada en el sistema de control y protección de la línea”. Aunque algunos sectores comenzaron a recuperar el suministro eléctrico después de varias horas, las autoridades no pudieron precisar cuándo se restablecería completamente el servicio.
El apagón generó caos en diversas áreas. En Santiago, el sistema de transporte público se vio gravemente afectado: el Metro suspendió todas sus líneas y el servicio de autobuses experimentó una sobrecarga debido al aumento de pasajeros. El tráfico vehicular se volvió caótico por la falta de semáforos operativos, y se reportaron accidentes y congestiones en múltiples vías. Además, la conectividad a internet y los servicios de telecomunicaciones presentaron interrupciones significativas.
La crisis energética también impactó eventos culturales de gran relevancia. La tercera jornada del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar fue suspendida debido al toque de queda y a las dificultades logísticas derivadas de la falta de energía. Los organizadores anunciaron que las presentaciones programadas se reprogramarán para fechas posteriores, una vez que se restablezca la normalidad.
Este incidente ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del sistema eléctrico chileno y ha generado debates sobre la necesidad de fortalecer la infraestructura energética del país para prevenir futuros apagones de esta magnitud. Las autoridades continúan investigando las causas exactas de la falla y evaluando medidas para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.
Fuente: El País

