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jueves 03 de abril del 2025.

Hooters se declara oficialmente en quiebra

Hooters of America, LLC, propietaria de la cadena de restaurantes conocida por sus alitas y sus camareras con ropa reveladora, ha confirmado que ha solicitado la quiebra bajo el capítulo 11 en el Tribunal de Quiebras del Distrito Norte de Texas, EE. UU., como parte de un proceso de reestructuración que involucra la venta de varias de sus ubicaciones a franquiciados actuales, incluidos los fundadores de la marca, Hooters Inc.

Esta medida está destinada a asegurar la continuación de la compañía bajo nueva propiedad, sin embargo, el giro en sus operaciones ha puesto sobre la mesa viejos cuestionamientos sobre el impacto emocional y psicológico que su modelo de negocio ha tenido en las trabajadoras a lo largo de los años. Con la reestructuración, la cadena de restaurantes espera completar su salida del capítulo 11 en un plazo de 90 a 120 días.

La historia de Hooters y su modelo “sexualizado”

Hooters fue fundada en 1983 en Clearwater, Florida, y rápidamente se convirtió en una historia de éxito empresarial, estableciendo el modelo de negocio de los conocidos “breastaurants”, restaurantes centrados en la venta de comida acompañada de un alto grado de objetificación sexual de sus empleadas, quienes son conocidas por su vestimenta reveladora y el trato afable a los clientes, en su mayoría hombres.

A lo largo de las décadas, este tipo de restaurantes, como Twin Peaks y Tilted Kilt, han seguido el ejemplo de Hooters, reproduciendo el mismo concepto. Sin embargo, mientras en sus primeros años el negocio experimentó un gran crecimiento, en la actualidad se enfrenta a una disminución de la popularidad y a la crítica por el costo emocional que su modelo de negocio impone a sus trabajadoras.

En un estudio realizado por psicólogos sobre las camareras de estos restaurantes, se descubrió que las trabajadoras de Hooters se enfrentan a una carga psicológica significativa. La investigación señala que las camareras son constantemente presionadas para mantener una apariencia física específica y mantener un comportamiento extrovertido, mientras toleran acosos por parte de los clientes. Esto provoca altos niveles de ansiedad, depresión y trastornos alimentarios, y afecta su bienestar emocional debido a la constante objetificación que enfrentan en el entorno laboral.

El impacto en la salud mental de las trabajadoras

Las camareras de Hooters y otros restaurantes similares informaron sentir una presión constante para cumplir con estándares estrictos de belleza, desde el peso corporal hasta la apariencia de cabello y maquillaje. Además, se les instruye para que sean “porristas personales” de los clientes, un comportamiento que a menudo las pone en situaciones incómodas y las expone a propuestas inapropiadas.

El estudio también reveló que muchas de las trabajadoras habían sido previamente objetificadas, lo que las llevó a sentirse atraídas por este tipo de trabajos cuando llegaron a la adultez. Si bien valoraban la flexibilidad de horarios y la posibilidad de ganar un salario relativamente alto, las consecuencias psicológicas parecen ser un costo alto.

Las camareras en estos entornos, además de lidiar con el acoso, enfrentan una falta de apoyo tanto de sus compañeros de trabajo como de los gerentes. A pesar de que en teoría deberían ser tratadas con respeto, a menudo se les minimiza o se las ve como intercambiables debido a la naturaleza “deshumanizante” del entorno laboral.

Hooters enfrenta un dilema ético

Con la reestructuración bajo el capítulo 11, Hooters busca ajustar su modelo de negocio en medio de la creciente crítica pública a su formato “sexista”. La compañía no ha emitido un comentario formal sobre el impacto psicológico de sus prácticas, pero la evidencia de la carga emocional que pone sobre sus trabajadoras es cada vez más evidente.

El caso de Hooters es un reflejo de cómo los modelos de negocios que explotan la imagen femenina pueden tener un costo humano significativo. Mientras la cadena busca sobrevivir financieramente, también enfrenta un creciente cuestionamiento ético sobre si su fórmula empresarial sigue siendo viable o si debería evolucionar hacia un modelo más inclusivo y respetuoso con sus empleados.

Este proceso de reestructuración no solo representa un cambio en la estructura empresarial de la cadena, sino también una oportunidad para reflexionar sobre el impacto de los modelos de negocios centrados en la objetificación sexual.

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