
Estados Unidos ha implementado una nueva normativa que prohíbe a los empleados diplomáticos, sus familiares y contratistas con acreditaciones de seguridad en China, mantener relaciones sentimentales o sexuales con ciudadanos chinos. La medida fue anunciada en enero por Nicholas Burns, exembajador estadounidense en China, y busca reforzar los controles de seguridad nacional en el contexto de tensiones políticas y económicas entre ambos países.
Esta directriz expande una política de 2024 que ya había prohibido a los empleados federales de EE. UU. establecer vínculos amorosos con el personal de seguridad y asistencia chino en las embajadas y consulados de Estados Unidos en China. La nueva norma extiende la prohibición a toda la población china.
Antes de la medida de enero, los diplomáticos y funcionarios estadounidenses en China estaban obligados a informar a sus superiores sobre cualquier contacto personal con ciudadanos chinos, pero no se les prohibía mantener relaciones sentimentales o sexuales. Con el nuevo veto, se prohíbe expresamente cualquier tipo de relación amorosa o íntima, con la excepción de aquellas ya existentes antes de la implementación de la medida. Si la exención no es aprobada, los empleados deberán terminar la relación o renunciar a su cargo, y quienes violen la norma serán expulsados de China.
El veto aplica a las delegaciones diplomáticas estadounidenses en China, incluyendo la embajada en Pekín y los consulados en Guangzhou, Shanghái, Shenyang, Wuhan y Hong Kong. La medida no afecta a los empleados del gobierno federal fuera de China.
Prácticas de espionaje en un contexto de tensiones
La medida revive prácticas de espionaje que datan de la Guerra Fría, cuando los servicios de inteligencia de diversos países utilizaban agentes atractivos para obtener información sensible. Aunque las tácticas de seducción siguen siendo utilizadas, la nueva norma responde a las crecientes tensiones entre ambos países, especialmente en áreas comerciales, tecnológicas y geopolíticas.
Diplomáticos y expertos en inteligencia de EE. UU. afirman que China sigue utilizando estrategias de seducción para acceder a información clasificada. Peter Mattis, exanalista de la CIA, ha señalado que el gobierno chino presiona a los ciudadanos comunes para obtener datos sensibles y que cualquier vínculo sentimental con un diplomático estadounidense podría ser aprovechado para obtener información.
Este enfoque sugiere que el Ministerio de Seguridad del Estado de China (MSS) se ha vuelto más agresivo en sus intentos por infiltrar las embajadas y el gobierno estadounidense. La medida se suma a otras políticas chinas más estrictas, que incluyen la limitación de la promoción de funcionarios con cónyuges extranjeros y restricciones en la duración de la estancia de diplomáticos en otros países.
A nivel global, también se han dado a conocer otras acciones de espionaje, como la creación de empresas fantasma en China para obtener información de antiguos empleados federales de EE. UU. que aún poseían datos clasificados.
China también ha implementado restricciones similares a las de EE. UU., prohibiendo a su personal mantener relaciones sentimentales con ciudadanos extranjeros y tomando medidas más severas contra las relaciones de funcionarios públicos con personas de otras nacionalidades.

