
Pérez Cuéllar en la mira: la lista de Washington en la que nadie quiere estar
Ciudad Juárez vuelve a figurar en los titulares internacionales, y no precisamente por sus logros. El alcalde Cruz PĂ©rez CuĂ©llar ha sido incluido en la llamada “Lista Marco” del Departamento de Estado de EE. UU., una lista no oficial de polĂticos mexicanos bajo investigaciĂłn por presuntos nexos con actividades ilĂcitas como tráfico de personas, lavado de dinero, narcotráfico o financiamiento ilegal de campañas. Aunque la lista no implica culpabilidad, su inclusiĂłn en este grupo selecto de funcionarios bajo la lupa internacional no es un detalle menor, especialmente cuando ya pesan sobre Ă©l y su equipo más de una decena de denuncias por corrupciĂłn.
La apariciĂłn de PĂ©rez CuĂ©llar en esta presunta lista no sorprende: es el mismo guion de siempre. PolĂticos mexicanos acumulan fortunas inexplicables, Washington mueve fichas y aquĂ todos fingen indignaciĂłn. Lo grave no es que Estados Unidos investigue, sino que MĂ©xico nunca lo haga. Mientras tanto, los implicados siguen disfrutando de sus mansiones, porque en este paĂs la corrupciĂłn es un delito sin castigo… hasta que el TĂo Sam te señala.
Sheinbaum vs. EU: la negaciĂłn como polĂtica de Estado
La presidenta cuestiona a Estados Unidos por el presunto acuerdo con la familia del Chapo, pero Âżrealmente esperaba que creyĂ©ramos en su “ofensa moral”? Este gobierno lleva años negociando con el narco… Âżo ya se olvidaron de los abrazos, no balazos?
La diferencia es que Washington lo hace con documentos; México, con discursos. Aquà no hay indignación genuina, solo molestia porque los gringos les quitaron el monopolio de la simulación.
Tres fugitivos: la justicia que nunca llega
Tres prĂłfugos por el desvĂo de recursos en el caso corralista, y ninguna autoridad ha podido explicar cĂłmo escaparon. ÂżNegligencia o complicidad? Da igual: el mensaje es claro. Robar en MĂ©xico es un deporte de bajo riesgo: si te atrapan, te fugas; si te fugas, te olvidan. Y mientras tanto, el dinero pĂşblico sigue siendo el botĂn favorito de la clase polĂtica.
La justicia parece jugar al escondite con los responsables, mientras los ciudadanos observan con escepticismo cómo la impunidad se pasea impunemente por los pasillos del poder. Estos tres casos reflejan una preocupante constante: la erosión de la confianza en las instituciones y la percepción de que la justicia es selectiva y negociable. Mientras algunos funcionarios son señalados por potencias extranjeras, otros negocian acuerdos en la sombra y algunos más simplemente desaparecen cuando se les requiere rendir cuentas.
La ciudadanĂa merece respuestas claras y acciones contundentes, no más simulaciones ni discursos vacĂos.
EPĂŤLOGO: el cĂrculo perfecto de la cĂłmplice inacciĂłn
Washington investiga lo que México ignora, la presidenta niega lo que todos saben y los corruptos escapan ante la mirada cómplice del Estado. ¿Cuántas veces más tendremos que ver este mismo circo antes de admitir que el problema no son los delincuentes, sino el sistema que los protege?
Es hora de que las autoridades, tanto locales como federales, enfrenten estos desafĂos con valentĂa y transparencia. La democracia y el estado de derecho no pueden sostenerse sobre cimientos de impunidad y complicidad. La sociedad exige justicia, no justificaciones.

