Hay dĂas en que todo parece gritar: “esto no es normal”. Y este jueves, desde Ciudad Juárez hasta el sur de Texas, el grito fue ensordecedor.
Empezamos por lo más básico: el aire. Literal. Porque en Juaritos ya no se puede ni respirar, y no hablĂł de eso porque hasta el aire está hirviendo, mire usted; Las autoridades emitieron una alerta por la pĂ©sima calidad del aire, consecuencia de incendios forestales, nubes de polvo, y una contaminaciĂłn que hemos normalizado. Entre semáforos descompuestos, lote baldĂo tras lote baldĂo, excrementos de animales callejeros y la quema de llantas como paisaje de fondo. Las causas están en todos lados, pero las soluciones, bien gracias. Si en 2025 tenemos que preguntarnos si salir a la calle es sano o no, es porque hemos perdido mucho más que control ambiental: hemos perdido dignidad ante los polĂticos, que los dejamos no hacer nada.
Mientras tanto, en Ciudad Juárez, ahĂ en las aduanas de los puentes internacionales la Guardia Nacional ha sido acusada de hostigar a conductores de vehĂculos importados con decreto vigente. Es decir, gente que está cumpliendo la ley, pero que igual es detenida, presionada y cuestionada como si se tratara de criminales. ÂżQuĂ© parte de “regularizado” no están entendiendo los elementos federales? ÂżQuiĂ©n los supervisa? El decreto fue promovido por el mismo gobierno federal al cual ellos responden y que ahora parece tolerar su violaciĂłn por sus propias fuerzas. Una esquizofrenia legal que no solo cansa: enerva.
Y del lado texano, la cosa tampoco pinta bien. El gobernador Greg Abbott desplegĂł más de 5 mil elementos de la Guardia Nacional para contener las protestas vs. El presidente Trump, en su territorio, alimentadas por tensiones polĂticas y migratorias que parecen calcadas de este lado del rĂo. La militarizaciĂłn del descontento no es nueva, pero cada vez es más cĂnica. No se trata de proteger a la gente, sino de intimidarla. No se trata de dialogar, sino de aplastar. Y ahora si que nos agarren confesados, somos la frontera más militarizada del mundo, soldados de uno y del otro lado del rĂo
EpĂlogo: Guardias nacionales que hostigan en las aduanas de MĂ©xico, soldados que reprimen en Texas, y cielos envenenados que no conocen fronteras. El verdadero “acuerdo comercial” entre ambos paĂses es el de la negligencia compartida. Mientras las instituciones fallan, los pulmones ciudadanos siguen siendo la Ăşltima barrera contra el colapso.
Porque hoy, el aire es tóxico, la ley es selectiva y la autoridad prefiere los decomisos a las razones. Y en este panorama asfixiante, pareciera que lo más radical que podemos hacer es seguir exigiendo lo obvio: respirar con libertad, circular sin miedo, y protestar sin que nos manden al ejército.