En Ciudad Juárez, los cateos en el Cereso 3 parecen novelas sin final. Gilberto Loya, secretario de Seguridad, asegurĂł que los operativos siguen… y siguen… y siguen. La galerĂa está sin concluir. ÂżY cuántas veces más nos van a vender la misma foto de uniformados entrando con cara de severidad a un penal que lleva años funcionando como hotel de lujo para criminales? Porque si algo está claro es que el Cereso no es un centro de rehabilitaciĂłn: es una cueva con WiFi, lujos, celdas VIP y estructura paralela de poder. Lo sabĂan, lo vieron, lo permitieron. Y ahora que están “cateando”, nos quieren convencer de que todo va bien. No, no va bien. Va tarde. Y en cámara lenta.
Mientras en los penales se finge control, en la ciudad la SSPM presentĂł su nueva joya: la policĂa cibernĂ©tica. SĂ, ahora tenemos patrullas digitales que, dicen, cuidarán de nosotros en redes y espacios virtuales. La intenciĂłn es buena, no se niega. Pero si en la vida real no pueden frenar al extorsionador de la esquina, cuesta imaginar que lo hagan con un hacker u operador desde Uzbekistán. Y peor aĂşn: en un paĂs donde la privacidad ya es un mito, la ciberseguridad a veces huele más a vigilancia que a protecciĂłn. Ojalá no termine siendo una oficina más con computadoras nuevas que solo revisa memes y cadenas de WhatsApp.
Y hablando de lo virtual convertido en pesadilla, Morena propone poner candados al retiro de Afores por desempleo. En otras palabras: si pierdes tu trabajo, ahora te será más difĂcil acceder al Ăşnico ahorro que tienes, como si los trabajadores fueran niños incapaces de manejar su propio dinero.
En lugar de mejorar las condiciones laborales o generar empleos, la soluciĂłn es cerrarle la puerta al dinero que ya es tuyo. Porque eso sĂ, para financiar megaproyectos y campañas eternas siempre hay recursos; pero cuando un ciudadano en crisis quiere tocar su fondo de retiro, le cierran con llave y tiran la combinaciĂłn.
EpĂlogo: El paĂs de las soluciones falsas
Cárceles que no corrigen, policĂas que combaten crĂmenes virtuales mientras los reales crecen, y un gobierno que, en lugar de generar empleo, restringe el acceso al propio dinero. MĂ©xico no necesita más simulaciones: necesita autoridades que dejen de gobernar para las cámaras y empiecen a hacerlo para la gente.
Las cárceles siguen de adorno, los policĂas ahora usarán un teclado, y tu pensiĂłn ya no es tuya si estás desempleado. Pero no te preocupes, estamos en buenas manos… al menos eso dicen ellos.

