¡Ya estamos hartos!
Lo sucedido en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión no es solo una vergüenza política: es una burla a la ciudadanía. El bochornoso espectáculo entre Alejandro “Alito” Moreno y Gerardo Fernández Noroña, dos figuras que se suponen representantes populares, confirma que muchos de nuestros legisladores ya no están interesados en el debate, el respeto ni en el servicio público, sino en el show barato, el protagonismo violento y la polarización constante. Mientras el país lidia con la inseguridad, la pobreza, la inflación y un sistema de justicia que tambalea, nuestros senadores protagonizan una escena digna de un circo en ruinas.
¡Ya estamos hartos!
El Congreso debería ser un espacio de diálogo democrático, de representación ciudadana y de construcción de soluciones reales. En cambio, se ha convertido en un teatro de egos desbordados. Ver a “Alito” Moreno empujar, insultar y patear a compañeros legisladores —mientras Noroña responde con su habitual tono provocador— no solo es patético, es profundamente ofensivo para una sociedad que, cada día, trabaja, lucha y sobrevive con dignidad. Que ambos intenten justificar lo injustificable y aún pretendan tener autoridad moral para hablar de democracia, es el colmo de la desvergüenza.
¡Ya estamos hartos!
No necesitamos discursos incendiarios, ni pleitos infantiles en la máxima tribuna del país. Necesitamos madurez política y respeto por las instituciones. Mientras millones de mexicanos viven con miedo, con carencias, sin acceso digno a salud, educación o justicia, nuestros legisladores se agarran a golpes porque no les dieron la palabra.
Se entiende que pan y circo al pueblo, pero no se pasen con funciones baratas como programa de Carmen Salinas
¡Ya estamos hartos!