El primer regalo de Navidad para los automovilistas
Cuando el secretario de Seguridad PĂşblica Estatal, Gilberto Loya, saliĂł a decir que la salida de CĂ©sar Komaba de la SubsecretarĂa de Movilidad es una “decisiĂłn personal”, en realidad estaba poniendo punto final a una etapa que para los automovilistas de Chihuahua fue, por decirlo suave, ineficiente.
No exageramos. Para no vernos tan duros, digamos que el 99% de quienes usamos un vehĂculo sentimos que hoy recibimos el primer regalo de Navidad. Y no es por rencor, es por experiencia, trámites lentos, desorden vial, falta de semáforos, vialidades “mordelones, falta de criterio, filas eternas, decisiones mal comunicadas y una percepciĂłn general de que la movilidad en Chihuahua iba a ciegas.
Loya intenta mandar un mensaje de calma, que no baje el servicio, que no se afecten los tiempos laborales, que todo siga igual en plena temporada decembrina. El problema es justamente ese, igual ya no podĂa seguir. Porque igual significaba, “malo”, seguir castigando al ciudadano comĂşn, al que solo quiere placas, licencia o circular sin sentir que está entrando a un laberinto burocrático sin semáforos y calles con choques a diario y, por ende, embotellamientos interminables.
Que la posiciĂłn polĂtica de Komaba sea “importante” puede ser cierto en el tablero interno, pero hacia afuera, hacia la calle, hacia el volante, lo importante es que la movilidad funcione. Y no funcionaba. Punto.
Hoy no hay reemplazo oficial, dice Loya. Perfecto. Pero más allá del nombre que llegue, lo que la gente espera es un cambio real, orden, eficiencia y sentido común. No discursos, no excusas y no más improvisación.
Si esta salida sirve para corregir el rumbo, bienvenida sea. Porque para miles de chihuahuenses, la noticia no se leyó como un trámite administrativo, sino como lo que realmente es, un respiro. Y en tiempos donde moverse por la ciudad se ha vuelto un viacrucis, eso, aunque no lo quieran admitir sà sabe y huele a regalo de Navidad. 🎄🚗
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Taparle un ojo al macho
Visitas sorpresa, recorridos relámpago, fotos cuidadas y mensajes optimistas en redes sociales. Asà se quiso presentar la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en el Hospital Regional Número 2 del IMSS en Ciudad Juárez. Una escena que, para muchos, no fue más que una simulación bien montada, de esas que buscan taparle un ojo al macho mientras el problema real sigue intacto.
Porque solo los ilusos creen que una visita dominical, anunciada como “sorpresa”, alcanza para comprobar el verdadero abasto de medicamentos. Quien conoce el sistema sabe que cuando llega una figura presidencial, todo se acomoda, se ordenan anaqueles, aparecen cajas, se acelera la entrega y se cuida hasta el Ăşltimo detalle. No es supervisiĂłn, no es realidad, es escenografĂa.
La presidenta asegurĂł que la entrega de medicinas mejora de manera progresiva. La SecretarĂa de Salud respaldĂł el discurso diciendo que hay contratos vigentes hasta 2026 y que las compras complementarias son “preventivas”. El problema es que ese discurso no coincide con la realidad diaria de miles de pacientes que recorren hospitales, clĂnicas y farmacias con recetas incompletas y respuestas repetidas… “no hay”, “regrese despuĂ©s”, “está en trámite”.
Y si la intenciĂłn era constatar la verdad, surge una pregunta incĂłmoda pero necesaria: Âżpor quĂ© no vino al Hospital Morelos? ÂżPor quĂ© no caminar donde el desabasto es histĂłrico, donde las quejas son constantes y donde la simulaciĂłn no alcanza para maquillar la realidad? AhĂ, sin acomodos ni avisos, se habrĂa visto la fotografĂa completa y no la simulaciĂłn que nos trataron de vender.
El problema del sistema de salud no se resuelve con recorridos breves ni con comunicados tranquilizadores. Se resuelve con medicamentos en los anaqueles todos los dĂas, no solo cuando hay cámaras; con pacientes atendidos sin excusas; con mĂ©dicos y enfermeras respaldados, no utilizados como parte del montaje.
Hoy, más que un mensaje de tranquilidad, lo que quedĂł fue la sensaciĂłn de que se quiso cumplir con el ritual polĂtico, mostrar control, negar la crisis y confiar en que la narrativa alcance. Pero la salud no admite simulaciones. Y taparle un ojo al macho puede servir para la foto, pero no cura a nadie.
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Suponiendo sin conceder
Suponiendo, sin conceder, que las intenciones del senador Mario Vázquez sean buenas, y vamos a partir de ahĂ, el problema no es el fondo del discurso, sino la estatura de la acciĂłn. Porque en un tema tan delicado, tan estratĂ©gico y tan urgente como el agua en Chihuahua, no basta con buenas intenciones ni con ajustes tĂ©cnicos, ni con contrarreformas que se queden en el papel, se requiere escalar. Escalar la fuerza polĂtica, escalar la presiĂłn pĂşblica y escalar el nivel del debate.
La contrarreforma hĂdrica que presenta Vázquez tiene elementos que, en el papel, suenan razonables, mayor certeza jurĂdica, menos burocracia, transmisiĂłn ágil de derechos entre familiares, afirmativa ficta para evitar que la autoridad congele trámites. Todo eso es válido. Nadie en su sano juicio estarĂa en contra de quitarle el pie del cuello a los productores. El problema es que el conflicto del agua ya rebasĂł el terreno administrativo.
Hoy Chihuahua no enfrenta un simple rezago legal; enfrenta una disputa estructural donde el agua es poder, control y moneda polĂtica. En ese contexto, una contrarreforma que no venga acompañada de una ofensiva polĂtica mayor corre el riesgo de quedarse en buenas intenciones archivadas, mientras las decisiones de fondo se siguen tomando desde el centro del paĂs.
Si el senador realmente quiere defender a los agricultores, a los ganaderos y a las regiones productivas, debe escalar más sus ganas. No basta con presentar iniciativas, hay que confrontar narrativas, construir bloques, incomodar, exhibir consecuencias y llevar el tema al punto donde ya no pueda ser ignorado. El agua en Chihuahua no se defiende con trámites más rápidos, se defiende con postura firme y con costo polĂtico.
La afirmativa ficta, la herencia de derechos y la continuidad productiva son paliativos necesarios, sĂ. Pero mientras no se enfrente de manera directa la visiĂłn centralista que pretende redefinir el control del agua desde escritorios lejanos, todo seguirá siendo parcial. El problema no es solo quiĂ©n hereda el agua, sino quiĂ©n decide sobre ella.
Asà que, suponiendo sin conceder que Mario Vázquez va de buena fe, el reto está claro, subir el volumen. Pasar del expediente al territorio, del Senado al campo, del documento técnico al conflicto real. Porque en Chihuahua, el agua no admite medias tintas… y el que no escala, se queda corto.

