El representante Richard Hudson confirmó con profundo pesar que el expiloto de NASCAR, Greg Biffle, su esposa Cristina Grossu y sus dos hijos pequeños, Emma y Ryder, perdieron la vida en el trágico accidente aéreo ocurrido este jueves en Carolina del Norte. La familia viajaba a bordo de un jet privado Cessna C550, propiedad de la empresa de Biffle, con destino a Florida para pasar la tarde con amigos cuando la aeronave se estrelló al intentar aterrizar bajo una densa niebla en el Aeropuerto Regional de Statesville.
Amigos cercanos y figuras políticas han expresado su devastación ante la pérdida, recordando al corredor de 55 años no solo por sus hazañas en la pista, sino por su incansable labor humanitaria que recientemente incluyó esfuerzos de rescate tras desastres naturales.
Los datos de navegación revelaron que el avión despegó alrededor de las 10:00 a.m. e intentó regresar al aeropuerto pocos minutos después, lo que apunta a una emergencia técnica o climática que culminó en el impacto fatal alrededor de las 10:15 a.m. La noticia ha generado una ola de tributos en el mundo del automovilismo y entre las comunidades que se beneficiaron de la generosidad de los Biffle, quienes eran conocidos por su disposición inmediata para ayudar en situaciones de crisis internacionales.
La confirmación oficial de las seis víctimas, que incluye a los cuatro miembros de la familia Biffle, cierra un día de incertidumbre y marca uno de los momentos más tristes para la historia reciente del deporte motor estadounidense y la aviación civil.

