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Lo que huele son las compras de pánico, esas que realizan los “olvidadizos” que salen a comprar uno o dos artĂculos, pero para lograrlo deben enfrentarse a filas espantosas, eso sĂ, con el espĂritu navideño a tope.
Lo que brilla son las cenas, los regalos… o, mejor dicho, lo que realmente brilla son los recuerdos: algunos mejores que otros, pero que al final le dan sentido a todo, porque las fiestas son para disfrutarlas en familia.
Lo que apesta es no encontrar la esperanza de compartir, asà que en estas fechas regala cariño, abraza sin prisas y valora lo simple. Recuerda que la Navidad no está en lo material, sino en los momentos que permanecen.
Feliz Navidad!

