Este martes 30 de diciembre de 2025, el movimiento de protesta en Irán escaló significativamente al sumarse miles de estudiantes de al menos diez universidades prestigiosas a las manifestaciones iniciadas por comerciantes. Las movilizaciones, que comenzaron el domingo en los mercados de tecnología de Teherán, se han extendido a ciudades como Isfahán y Yazd en respuesta a una crisis económica asfixiante donde la inflación interanual alcanzó el 52% este mes.
El rial iraní ha tocado mínimos históricos frente al dólar, cotizando en el mercado informal a más de 1.4 millones de unidades por divisa estadounidense, lo que ha paralizado el comercio local y provocado que el presidente Masud Pezeshkian inste públicamente a sus funcionarios a escuchar las “demandas legítimas” de la población antes de que el descontento derive en un caos incontrolable.
En un intento por contener la volatilidad financiera, el gobierno anunció el regreso de Abdolnasser Hemmati como gobernador del Banco Central, mientras las fuerzas de seguridad despliegan operativos con gases lacrimógenos para dispersar los focos de resistencia en el centro de la capital. La economía del país se encuentra al borde del colapso tras el restablecimiento de las sanciones internacionales de la ONU por el programa nuclear y las amenazas recientes de la administración Trump desde Estados Unidos.
Curiosamente, las autoridades han decretado el cierre de bancos y escuelas para este miércoles bajo el argumento oficial de “ahorro de energía por frío“, una medida que muchos manifestantes interpretan como una estrategia para desarticular las concentraciones masivas que amenazan la estabilidad del régimen al cierre de este convulso 2025.

