El ministerio de Defensa de Rusia confirmó este martes 30 de diciembre de 2025 que el sistema de misiles balísticos de alcance intermedio “Oreshnik”, con capacidad nuclear, ha entrado en servicio activo en territorio de Bielorrusia. A través de un video que muestra unidades móviles MZKT-7930 cruzando zonas boscosas en maniobras de entrenamiento, el Kremlin ratificó la llegada de estos proyectiles hipersónicos que, según el presidente Alexander Lukashenko, sumarán hasta diez unidades desplegadas estratégicamente en su país.
Esta movilización ocurre apenas días después de que Vladímir Putin advirtiera que Moscú no detendría su avance en Ucrania si no se aceptan las demandas del Kremlin, posicionando al Oreshnik —capaz de alcanzar objetivos en Europa en menos de 20 minutos a velocidades de Mach 10— como una pieza clave de disuasión frente a la OTAN y los aliados occidentales.
Por el lado diplomático, el despliegue militar coincide con una fase decisiva en las negociaciones de paz impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tras reunirse con Volodímir Zelenski en Mar-a-Lago este domingo, aseguró que un acuerdo está “resuelto al 95%”. A pesar de este optimismo, persisten “asuntos espinosos” como el estatus de la central nuclear de Zaporiyia y la exigencia rusa de que las tropas ucranianas se retiren totalmente de la región del Donbás.
Mientras Zelenski busca suavizar las condiciones territoriales y obtener garantías de seguridad de 15 años por parte de EE. UU., el Kremlin utiliza la presencia del Oreshnik en Bielorrusia para negociar desde una posición de fuerza, recordando que su nueva doctrina nuclear permite el uso de este armamento ante ataques convencionales que amenacen la soberanía de sus estados aliados.

