A Cuidarnos del frío
Este fin de semana, Chihuahua volverá a enfrentarse a un reto que conocemos bien, pero que nunca debemos subestimar, el frío extremo. Las temperaturas bajo cero no son solo un dato del clima; representan un riesgo real para la salud y la vida, especialmente para quienes más dependen de nosotros, niñas y niños, personas adultas mayores y quienes viven en condiciones de vulnerabilidad.
En momentos como este, la responsabilidad deja de ser individual y se vuelve colectiva. Cuidar es estar atentos, mirar a nuestro alrededor, tocar la puerta del vecino que vive solo, ofrecer una cobija, un café caliente o una llamada oportuna. La solidaridad también abriga.
Si tú o alguien cercano no cuenta con las condiciones para soportar el frío, no lo dudes, acude a los refugios temporales que el municipio ha habilitado. Están ahí para proteger vidas, y usarlos no es un acto de debilidad, sino de responsabilidad.
Sigamos siempre las recomendaciones de las autoridades, evitemos exponernos al exterior por periodos prolongados, reforcemos ventanas y puertas, abriguemos a los más pequeños y revisemos que no haya fugas de gas.
Y algo fundamental, por ningún motivo duermas con la calefacción encendida ni utilices anafres, braseros o estufas de gas dentro de las habitaciones cerradas. Cada año, tragedias evitables nos recuerdan que el monóxido de carbono no avisa.
El frío llega, pero también llega la oportunidad de demostrar quiénes somos como comunidad, solidaria, responsable y unida. Hoy más que nunca, cuidarnos es tarea de todos.
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Año nuevo, mes nuevo… y la realidad que llega con las cuentas
Comienza un nuevo año y, con él, no solo llegan los propósitos, los buenos deseos y la esperanza de que las cosas mejoren. También llega la otra cara de enero, el mes de los compromisos económicos. Predial, impuestos vehiculares, trámites pendientes… La cuesta no es una metáfora, es una realidad que para muchas familias pesa en el bolsillo desde el primer día.
Enero suele poner a prueba la organización y la paciencia. Después de los gastos decembrinos, aparece el recordatorio de que vivir en una ciudad implica responsabilidades compartidas; pagar servicios, contribuir al mantenimiento de las calles, alumbrado, espacios públicos y seguridad. Sin embargo, esa obligación no tiene por qué convertirse en una carga insuperable.
Por eso es importante recordar algo fundamental, el primer mes del año también es una oportunidad. El municipio ofrece descuentos y estímulos para el pago del predial, herramientas que existen precisamente para amortiguar, aunque sea un poco, el golpe económico de enero. Aprovecharlos no es solo una decisión inteligente, es una forma responsable de cumplir, cuidando al mismo tiempo la economía familiar.
El inicio de 2026 puede ser complejo, sí. Pero también puede ser un momento para tomar decisiones conscientes, pensar en el futuro y recordar que la ciudad que queremos se construye con participación.
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No entrar a fondo… pero sí dejar claro algo
En estos días, mucho se habla, se discute y se confronta en torno al caso de Nicolás Maduro. Las versiones, las posturas políticas y las lecturas ideológicas sobran. Sin embargo, más allá del ruido y del debate interminable, hay una línea que como sociedad no debemos perder de vista.
No vamos a entrar a fondo en el análisis geopolítico ni en las disputas narrativas que cada bando acomoda a su conveniencia. Lo que sí debe quedar claro es algo esencial, si un gobernante ha cometido crímenes, abusos o actos que dañan a su pueblo, entonces debe enfrentar la justicia. Sin matices. Sin discursos que busquen justificar lo injustificable.
Porque cuando el poder se ejerce sin responsabilidad, cuando la ley deja de ser refugio para la ciudadanía y se convierte en herramienta de sometimiento, la consecuencia ética y moral es una sola, quien es culpable debe pagar.
Si la justicia demuestra que Maduro lo es, entonces que cargue con el peso de sus actos, el tiempo que sea necesario y hasta el último día de su vida si así corresponde. No como venganza, sino como mensaje claro para todos aquellos que han hecho del poder un escudo de impunidad.
La historia es implacable. Y, tarde o temprano, alcanza incluso a quienes creyeron estar por encima de ella.

