El directivo de la administración de Donald Trump ha iniciado consultas preliminares para analizar diversas opciones de ataque contra Irán, que incluyen desde bombardeos hasta ciberataques estratégicos. Según funcionarios anónimos citados por medios como The New York Times y The Washington Post, aunque no se ha tomado una decisión definitiva, el mandatario considera seriamente atacar objetivos no militares en Teherán como respuesta a la represión contra manifestantes, que ya suma 192 víctimas fatales.
Entre las alternativas presentadas por el Pentágono destacan acciones “no cinéticas” y operaciones cibernéticas diseñadas para restaurar el acceso a internet en el país persa, buscando apoyar las movilizaciones sociales que exigen libertad y mejoras económicas.
La posibilidad de una intervención estadounidense ha provocado una respuesta inmediata y desafiante por parte del gobierno iraní. El presidente del parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf, advirtió que cualquier agresión convertirá a las bases, barcos y centros militares de Estados Unidos e Israel en la región en “objetivos legítimos” de represalia.
Esta escalada de tensiones ocurre en un contexto de antecedentes bélicos recientes, recordando la “Operación Martillo de Medianoche” ejecutada por Washington en junio pasado contra instalaciones nucleares iraníes. Mientras Trump reitera su oferta de ayuda para la “libertad” de Irán a través de Truth Social, el mundo observa con cautela una crisis que podría derivar en un conflicto armado de proporciones internacionales.

