El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó este domingo su determinación de tomar el control de Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, bajo el argumento de que es una medida “crucial” para la seguridad nacional estadounidense. Durante declaraciones a bordo del Air Force One y en reuniones previas con ejecutivos petroleros, el mandatario advirtió que Washington adquirirá la isla “por las buenas o por las malas“, justificando que, de no actuar, Rusia o China tomarían el control del territorio ártico. Trump desestimó las capacidades defensivas actuales de la isla, burlándose al decir que su defensa consiste en “dos trineos tirados por perros“, mientras potencias rivales despliegan destructores y submarinos en la región.
La firme postura de Trump ha provocado una crisis diplomática sin precedentes con sus aliados europeos. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, calificó la situación como un “momento decisivo” y advirtió que cualquier intento de toma por la fuerza significaría “el fin de todo“, refiriéndose a la disolución de la OTAN y del sistema de seguridad establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
Por su parte, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, y los cinco partidos del parlamento local emitieron comunicados rechazando tajantemente la anexión, sentenciando que “no quieren ser estadounidenses” y que el futuro de la isla solo pertenece a los groenlandeses.

