
La Corte Suprema de Estados Unidos escuchó este martes 13 de enero de 2026 más de tres horas de argumentos en dos casos fundamentales, Little v. Hecox (Idaho) y West Virginia v. B.P.J., que cuestionan las leyes estatales que impiden a las atletas transgénero participar en equipos femeninos. Durante las audiencias, la mayoría conservadora de 6-3 mostró una clara inclinación hacia la validez de estas restricciones, centrando el debate en si el “sexo biológico” debe prevalecer sobre la “identidad de género” para garantizar la equidad competitiva en el deporte escolar y universitario. El juez conservador Brett Kavanaugh destacó el crecimiento del deporte femenino en las últimas décadas y sugirió que la inclusión de mujeres trans podría “socavar o revertir ese éxito“.
Las presentaciones legales, respaldadas activamente por la administración de Donald Trump, argumentaron que las diferencias fisiológicas como la masa muscular y la capacidad pulmonar justifican las prohibiciones incluso si las atletas reciben tratamientos hormonales. En contraste, los defensores de los estudiantes transgénero, representados por la ACLU, sostuvieron que estas leyes violan la Cláusula de Igualdad de la 14ª Enmienda y el Título IX al discriminar específicamente por la condición de ser trans.
Se espera que el fallo definitivo, que podría publicarse a finales de junio de 2026, siente un precedente nacional que afecte no solo al ámbito deportivo, sino también al acceso a baños, el uso de pronombres en escuelas y la designación de género en documentos oficiales.

