¿Y quién le preguntó al pueblo?
No sé si a usted le pasa lo mismo, pero cada vez que la presidenta Sheinbaum habla “en nombre del pueblo”, pareciera que ya sabe exactamente lo que sentimos, pensamos y nos preocupa a todos los mexicanos. Como si existiera un solo sentir nacional, una sola preocupación y una sola forma de ver la realidad.
Durante su conferencia matutina de ayer lunes, aseguró que el tema del petróleo no es prioritario para la ciudadanía, que no hay de qué preocuparse porque hay combustible suficiente y que México actúa con responsabilidad. Pero la pregunta es simple, ¿de verdad le preguntaron al pueblo?
Porque mientras desde Palacio se habla de abundancia, en la calle se habla de precios, de inflación, de recibos que no alcanzan y de gasolina que no deja de subir. Tal vez el problema no es si hay petróleo, sino si alcanza para vivir.
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Ni un barril más para dictaduras
Mientras desde Palacio Nacional se insiste en que el tema del petróleo “no le preocupa al pueblo”, en Chihuahua hay diputados que sí están actuando para que el patrimonio de los mexicanos deje de regalarse a una dictadura.
El coordinador de la Bancada Naranja de Movimiento Ciudadano, Francisco Sánchez Villegas, presentó un amparo para frenar de inmediato el envío de petróleo a Cuba, al considerar que se trata de un acto ilegal, opaco y una auténtica traición a la patria. Y no es un asunto menor, se habla de más de 3 mil millones de dólares que podrían usarse para hospitales, medicinas, escuelas, carreteras y seguridad.
Mientras millones de familias pagan una de las gasolinas más caras del mundo y en estados como Chihuahua se reciben presupuestos de migajas, el gobierno federal sigue financiando regímenes extranjeros.
Aquí no se trata de ideologías, se trata de prioridades. Y la prioridad debería ser México. Ni un barril más para dictaduras, todo para los mexicanos.
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No fue la lluvia, fue la imprudencia
Ayer lunes amaneció frío, nublado y con lluvia. Nada fuera de lo normal para esta temporada. Lo que sí fue anormal es que antes de las 9 de la mañana ya lleváramos diez choques automovilísticos como si estuviéramos en pista de go karts.
Sí, el pavimento estaba resbaloso, había semáforos descompuestos y baches. Pero seamos claros, para provocar ese festival de lámina doblada no basta con la lluvia, se necesita una buena dosis de imprudencia.
Automovilistas que creen que el freno es opcional, que la distancia es un mito y que el celular es más importante que la vida. Van pegados, acelerados y distraídos, y cuando reaccionan ya están estampados en la defensa del de enfrente.
Luego vienen las quejas, el tráfico colapsado y el clásico “es que estaba mojado”. No, el problema, estaba al volante. Aquí no faltan calles, faltan conductores con cerebro.
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Palancas, impunidad y poder
Resulta indignante que el exgobernador Javier Corral intente, una vez más, salirse con la suya amparado en el poder federal y en sus nuevas amistades políticas. Hoy, cuando debería enfrentar a la justicia de Chihuahua, busca refugiarse bajo el manto protector de la Federación.
Así lo señaló el coordinador de los diputados del PAN, Alfredo Chávez Madrid, quien acusó que Corral pretende burlar la justicia local usando “palancas” de alto nivel, como Adán Augusto López, hoy coordinador de Morena en el Senado. Un personaje que, dijo, está vinculado a una organización criminal.
La atracción del caso por parte de un juez federal hacia la FGR no huele a justicia, huele a protección. Huele a impunidad. Huele a un viejo político reciclado en la 4T que ahora se siente intocable.
Javier Corral ya no gobierna Chihuahua, pero sigue creyendo que puede manejar la ley a su conveniencia. Y lo más grave no es que lo intente, sino que desde el centro del país parezcan estar dispuestos a cubrirle la espalda.

