Miles de personas se manifestaron este sábado en Dinamarca y Groenlandia para rechazar las aspiraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha reiterado su intención de tomar el control de la isla ártica, un territorio autónomo bajo soberanía danesa.
En Copenhague, bajo un cielo gris, los manifestantes colmaron la plaza del Ayuntamiento, formando una marea de colores rojo y blanco, según constataron periodistas de la agencia AFP. Con pancartas y consignas, expresaron su rechazo a las declaraciones del mandatario estadounidense, con mensajes como “Estados Unidos ya tiene suficiente hielo” y “Make America Go Away” (Haz que Estados Unidos se largue), en clara alusión y parodia del lema político de Trump.
La protesta también se replicó en Groenlandia. En Nuuk, la capital del territorio, el primer ministro Jens-Frederik Nielsen se sumó a la movilización y ondeó la bandera groenlandesa como símbolo de unidad y defensa de la soberanía. Entre los asistentes, Paarniq Larsen Strum, enfermero quirúrgico de 44 años, fue contundente: “No queremos que Trump invada Groenlandia”.
Las manifestaciones se extendieron a otras ciudades del país escandinavo, impulsadas por ciudadanos y organizaciones que consideran que las declaraciones del presidente estadounidense representan una amenaza a la autodeterminación del pueblo groenlandés. “Es importante estar aquí porque se trata del derecho de Groenlandia a decidir su propio futuro. No podemos dejarnos intimidar por ningún Estado, ni siquiera por un aliado. Esto es una cuestión de derecho internacional”, afirmó a AFP Kirsten Hjoernholm, de 52 años, integrante de la ONG Action Aid Dinamarca.
Los organizadores de las protestas —entre ellos el movimiento ciudadano Uagut, la iniciativa “¡Manos fuera de Groenlandia!” y el colectivo Inuit, que agrupa a diversas asociaciones locales— señalaron que buscan aprovechar la visita de una delegación del Congreso estadounidense a Copenhague para hacer escuchar su postura y expresar su rechazo de manera directa.
Desde su regreso al poder hace un año, Donald Trump ha reiterado en varias ocasiones su interés en Groenlandia, un territorio estratégico, rico en recursos naturales y clave para el control geopolítico del Ártico. El mandatario ha llegado a afirmar que lograría su objetivo “de una manera u otra”, argumentando que busca frenar la influencia de Rusia y China en la región, declaraciones que han generado inquietud y rechazo tanto en Dinamarca como entre la población groenlandesa.

