H. Cd. de Chihuahua.- La incertidumbre sobre el futuro, el elevado costo de la educación y la responsabilidad de cuidar a padres envejecidos han llevado a muchas parejas jóvenes en China a postergar o descartar la idea de tener hijos. A esto se suma la prioridad que varios otorgan a su desarrollo profesional y a estilos de vida que ya no giran en torno a la familia tradicional.
Ante este panorama, las autoridades han lanzado medidas para incentivar la natalidad, como subsidios para el cuidado infantil, la eliminación de tarifas en guarderías públicas y apoyos económicos directos. Desde enero, los padres reciben cerca de 500 dólares anuales por cada hijo menor de tres años, además de otras políticas orientadas a reducir los gastos familiares.
Pese a estos esfuerzos, la tendencia a la baja persiste. En 2023, China alcanzó una tasa histórica de 6.39 nacimientos por cada mil habitantes, ubicándose entre los países con menor natalidad a nivel mundial, según el Banco Mundial. En contraste, para 2025 el país registró más de 11 millones de fallecimientos, reflejando un creciente desequilibrio demográfico que representa uno de sus mayores desafíos actuales.

