
CRUZ 1
Resulta difĂcil no arquear la ceja cuando Cruz PĂ©rez CuĂ©llar sale a criticar la Torre Centinela, calificándola prácticamente de mugrero. Por ahora dejemos de lado si el proyecto sirve o no, si es moderno o inservible, en prĂłximas entregas, desmenuzaremos ese tema.
Lo verdaderamente inverosĂmil es que el propio alcalde de Juárez haya destinado en los Ăşltimos meses más de 17 millones de pesos, no 15, no 10, ni siquiera 5… 17 millones de pedos, para apenas dos espectáculos musicales.
Dos conciertos.
Ahà es donde el discurso se cae solo. Porque mientras se descalifican inversiones en seguridad o infraestructura, se aplauden gastos millonarios en entretenimiento. Y entonces la pregunta llega, ¿qué es realmente chatarra, una torre tecnológica o la lógica con la que se decide en qué se va el dinero público?
Criticar es fácil. Gobernar con congruencia, no tanto. Se los repetimos, Cruz ya se siente dueño de Chihuahua.
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CRUZ 2
Y como si hiciera falta más ironĂa, el mismĂsimo Cruz PĂ©rez CuĂ©llar acusa al PAN estatal y a sus dirigentes de causarle daño y perjuicio a la ciudad por no pagar impuestos (asĂ lo dijo tal cual de su ronco pecho). Y aquĂ hay que decirlo sin rodeos, le damos la razĂłn total y absoluta.
El problema es que, al decirlo, Cruz no solo señala y retrata a otros, tambiĂ©n se señala y se retrata a sĂ mismo, escupiĂł pa’rriba, porque Ă©l tambiĂ©n fue dirigente estatal del PAN. Y si hoy asegura que esos presidentes dañaron y perjudicaron a Ciudad Juárez desde sus cargos, entonces está confirmando que Ă©l, en pleno uso de sus facultades como lĂder partidista, tambiĂ©n fue parte de ese daño al no pagar el impuesto predial.
Sus propios dichos lo alcanzan.
No es un ataque externo ni una interpretación malintencionada, es simple lógica. O los dirigentes del PAN afectaron a Juárez… o Cruz está exagerando. Pero no pueden ser ambas cosas al mismo tiempo. Y si fueron malas prácticas, entonces hay varios responsables.
Malas pagas. Jineteros. Trácalas. Morosos. Tramposos. TODOS!!!
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Baches
En el noticiario de La Norteñita, que conduce todos los dĂas Jorge Sánchez, se reportan baches. SĂ, a diario. Y en más de una ocasiĂłn hasta las rayadas de Parral salen a relucir por quienes caen en ellos. Porque hay que decirlo como es, baches hay en todas las ciudades.
La diferencia está en cómo se enfrentan.
Aquà nunca hemos visto a Marco Bonilla repartiendo culpas. No busca excusas ni señala a terceros. Él sabe que la responsabilidad es suya… y de nadie más. Asà de simple. Cuando el problema aparece, se atiende. Cuando hay molestia ciudadana, se escucha.
Porque gobernar no es deslindarse, es hacerse cargo. Y en el tema de los baches, como en tantos otros, la gente no quiere discursos, quiere soluciones.
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La guerra sucia que no se detiene
La polĂtica chihuahuense volviĂł a cruzar fronteras, pero tambiĂ©n volviĂł a caer en su viejo vicio, la guerra sucia.
Esta semana estalló otra bomba mediática. Un asesor de seguridad en Texas, Mario Arturo Pico, presentó denuncias ante autoridades de Estados Unidos contra Alfredo “Caballo” Lozoya, el diputado Francisco Sánchez y su esposa, la magistrada Nancy Escárcega, todos ligados a Movimiento Ciudadano. Los señalamientos, que deberán probarse en las instancias correspondientes, incluyen presunto abuso de autoridad, tráfico de influencias y hasta la supuesta liberación irregular de un familiar acusado de secuestro.
Mmhhh huele a lodo y a colaborador enojado siendo utilizado por algĂşn partido polĂtico.
No seamos ingenuos. En el ajedrez polĂtico estatal esto huele, tambiĂ©n, a golpeteo. Hoy le tocĂł a Movimiento Ciudadano, mañana puede ser cualquier otro. Porque esta no será la primera ni la Ăşltima vez que los partidos se avienten hasta huevos podridos, especialmente cuando empiezan a acomodarse las piezas rumbo a los prĂłximos procesos electorales.
Habrá que ver hasta dĂłnde llega esta historia. Pero una cosa es segura, entre denuncias internacionales y campañas de desprestigio, la polĂtica chihuahuense sigue jugando al todo por el “lodo”, aunque en el camino se lleve la credibilidad, la estabilidad y la confianza ciudadana.

