H. Cd. de Chihuahua.- Washington ajusta presión geopolítica sobre Venezuela con la carta petrolera. (En Blanco y Negro).
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa una estrategia económica y diplomática para presionar a los gobiernos de Venezuela y Cuba, utilizando el control sobre el comercio petrolero como eje central. De acuerdo con el planteamiento expuesto, la administración estadounidense articula gestiones a través del secretario de Estado, Marco Rubio, y dependencias como el Tesoro y Energía, con el objetivo de influir en la estabilidad financiera del gobierno venezolano y condicionar su margen de maniobra política.
El esquema contempla mecanismos de supervisión sobre recursos derivados de la comercialización de petróleo venezolano, en los que participan empresas energéticas internacionales y actores financieros externos. Según esta versión, los flujos económicos estarían sujetos a revisiones y autorizaciones que permitirían a Washington ajustar sanciones, facilitar operaciones o endurecer medidas, dependiendo del comportamiento político del gobierno en Caracas y de su relación con la oposición.
Este movimiento también tendría repercusiones en Cuba, país que depende en parte del suministro energético venezolano. La estrategia se enmarca en un escenario de alta tensión regional, donde las sanciones, las licencias petroleras y las decisiones financieras se convierten en herramientas clave de política exterior para presionar cambios políticos, mientras se mantiene abierta la vía diplomática.

