
Un contingente de aproximadamente 100 militares estadounidenses arribó este lunes al aeródromo de Bauchi, en el noroeste de Nigeria, con el objetivo de consolidar un acuerdo de cooperación bilateral en materia de defensa. Esta movilización responde a una solicitud formal del Gobierno nigeriano a Washington para obtener apoyo en entrenamiento militar, asistencia técnica e intercambio de inteligencia estratégica. El Cuartel General de Defensa (DHQ) señaló que esta alianza permitirá acceder a capacidades especializadas para proteger a comunidades vulnerables y disuadir amenazas terroristas en todo el territorio nacional.
El mando militar nigeriano subrayó que el personal extranjero está integrado exclusivamente por especialistas técnicos destinados a funciones de asesoramiento y formación, aclarando que no constituyen fuerzas de combate. Estas tropas trabajarán de forma conjunta con las fuerzas locales en iniciativas centradas en la inteligencia para identificar y neutralizar a grupos extremistas. La cooperación se produce tras la intensificación de los combates, derivada de una serie de ataques aéreos conjuntos realizados a finales de diciembre de 2025 contra posiciones yihadistas en la región noroeste.
La región noreste de Nigeria enfrenta una crisis de seguridad persistente desde 2009 debido a las acciones de Boko Haram, a las que se sumaron en 2016 las operaciones del Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP). Ambos grupos buscan imponer un Estado de corte islámico en un país caracterizado por una marcada división religiosa entre el norte, de mayoría musulmana, y el sur, predominantemente cristiano. La presencia de los asesores estadounidenses busca revertir la inestabilidad provocada por estos grupos que han mantenido a la zona bajo constante asedio.
Esta nueva fase de la relación militar entre Abuya y Washington refleja una estrategia de defensa coordinada para elevar la operatividad de las tropas nigerianas frente al terrorismo transnacional. El DHQ insistió en que el fortalecimiento de la capacidad técnica es la vía para lograr una paz duradera en las zonas de mayor conflicto. Mientras los especialistas inician los entrenamientos conjuntos, la vigilancia en las fronteras y puntos críticos se mantiene en alerta máxima para prevenir represalias de las facciones extremistas que operan en la periferia.
