
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, lamentó públicamente los hechos de violencia ocurridos en el estadio Hugo Sánchez de Boca del Río, donde una riña entre las porras del Racing de Veracruz y el Celaya FC dejó como saldo una persona fallecida y varios heridos.
La mandataria estatal informó que la Fiscalía General del Estado ya abrió una carpeta de investigación para identificar y capturar a los responsables de esta agresión, trabajando en estrecha coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública para esclarecer los hechos ocurridos durante el encuentro de la Liga Premier A.
La víctima fue identificada como Carlos Alberto Ortiz Ortega, conocido como Biyik, un hombre de 33 años e integrante de la barra del Club Celaya. Ante esta tragedia, la gobernadora Nahle confirmó que se comunicó con su homóloga de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, para coordinar el apoyo necesario en el traslado del cuerpo a su estado de origen y externar sus condolencias a la familia. Este lamentable suceso ha generado una fuerte condena por parte de las autoridades, quienes buscan deslindar responsabilidades ante la falta de seguridad en el inmueble.
Como medida inmediata, el Ejecutivo estatal instruyó a la Secretaría de Protección Civil para que realice una revisión exhaustiva de las condiciones del estadio Hugo Sánchez. El objetivo de esta inspección es determinar si el recinto cumplía con los protocolos de seguridad requeridos para un evento de esta magnitud y tomar las medidas necesarias para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.
Según la prensa del país, la colaboración entre los gobiernos de Veracruz y Guanajuato será clave para brindar acompañamiento a los demás aficionados que resultaron lesionados durante los disturbios.
Este episodio de violencia se suma a la reciente inestabilidad que ha afectado diversos eventos deportivos en territorio nacional, obligando a las autoridades a replantear los esquemas de vigilancia en los estadios de ligas menores.
Mientras las investigaciones avanzan, la comunidad futbolística ha expresado su rechazo absoluto a la violencia en las gradas, exigiendo justicia para el aficionado fallecido. El gobierno de Veracruz reiteró su compromiso de no dejar impune este acto y de aplicar todo el rigor de la ley contra quienes transformaron un evento familiar en una tragedia.
