28°

Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
25 de febrero 2026

Y los Protocolos?? | Cuando la violencia paraliza ciudades

Publicidad

Y los Protocolos??

Cada vez que un caso de bullying sale a la luz, la respuesta institucional es la misma, existen protocolos, hay lineamientos y mecanismos de prevención. En el papel, todo está resuelto. En la realidad, los alumnos siguen siendo víctimas.

Y no lo decimos nosotros. Lo dicen los padres de familia. Ahí está la denuncia reciente de una madre, quien señala el maltrato que sufre su hija en la Secundaria 3023, en la colonia El Porvenir, y acusa directamente que las autoridades del plantel no hacen nada. No intervienen. No corrigen. No protegen.

El problema no es la falta de reglas. Es la omisión.

El bullying ocurre en salones, patios y pasillos donde hay adultos responsables que ven… y deciden no actuar. Y hoy, cuando un maestro o directivo ignora el acoso, no pasa nada. No hay sanción. No hay consecuencia.

Tal vez ha llegado el momento de que la omisión también tenga castigo. Porque mientras los protocolos sigan siendo letra muerta, los únicos que seguirán pagando el precio son los alumnos.

——-

Cuando la violencia paraliza ciudades

Cerrar un aeropuerto no es cosa menor. Tampoco lo es obligar a bajar las cortinas de bancos, centros comerciales, maquilas o escuelas. Cuando la vida cotidiana de toda una ciudad se detiene por miedo, no estamos frente a hechos aislados ni a delincuentes comunes.

Estamos frente a verdaderos generadores de violencia. A estructuras con poder real.

Porque no cualquiera puede paralizar una economía. No cualquiera puede obligar a miles de trabajadores a quedarse en casa, ni impedir que los niños vayan a la escuela, ni convertir el miedo en la única autoridad visible. Eso no lo hacen improvisados. Eso lo hacen organizaciones que han construido control, capacidad de operación y presencia suficiente para desafiar al propio Estado.

Y ahí es donde debemos dejar de minimizar lo evidente.

No son “hechos aislados”. No son “incidentes”. No son “rebrotes”. Son demostraciones de fuerza. Mensajes claros de quién puede alterar la normalidad cuando lo decide.

Cada aeropuerto cerrado, cada maquila detenida, cada escuela vacía, es un recordatorio incómodo de que el poder no solo se mide en instituciones, sino también en la capacidad de imponer el miedo.

Eso es México en estos momentos.

Y las autoridades no pueden permitirse que cada vez que cae una organización criminal, otra ocupe su lugar. No pueden permitir que sigan proliferando como si fueran inevitables. La estrategia no puede ser administrar el problema, sino terminarlo.

Porque mientras el crimen tenga la capacidad de cerrar ciudades, el Estado tiene la obligación de abrir el camino para que eso no vuelva a ocurrir.

Publicidad
Compartir
Facebook
Twitter
WhatsApp