
H. Cd. de Chihuahua.- El actor Pascacio López fue condenado a prisión tras una larga batalla legal que inició hace varios años por acusaciones de violencia, acoso, hostigamiento y calumnias formuladas por la actriz Vanessa Bauche dentro de un set de grabación.
En 2020, la artista interpuso una denuncia penal ante la Fiscalía de la Mujer en Jalisco en contra de López, con quien trabajaba en la serie Guerra de vecinos, acusándolo formalmente de varios delitos durante las grabaciones del proyecto.
Luego de las investigaciones y procesos jurídicos, Pascacio fue sentenciado a un año de prisión y al pago de una compensación económica por los hechos denunciados, así lo informó Bauche:
“Tras cinco años de arduas batallas legales, la justicia y la verdad han prevalecido y se ha establecido un precedente histórico en la industria audiovisual mexicana: por primera vez, un actor profesional ha sido condenado a un año de prisión por violencia de género, acoso, hostigamiento y calumnias cometidas dentro de un set de grabaciones”.
Vanessa también recordó que, “De manera paralela, en 2022 presenté una demanda civil por daño moral en la CDMX, derivada de una campaña difamatoria, revictimizante y misógina”, la cual también ganó en 2024, reconociendo daños psicológicos, patrimoniales, de imagen pública y a la salud integral.
La activista explicó que el proceso se desarrolló en un contexto especialmente complicado, durante la pandemia, cuando se encontraba lejos de su familia y enfrentó situaciones que incluyeron acoso, humillación, difamación y riesgo sanitario, ya que fue besada fuera de guion por López, quien había dado positivo a COVID-19.
Ante estos resultados, Bauche celebró lo que consideró “una doble victoria que representa un paso firme hacia la erradicación de la violencia de género y de las prácticas normalizadas en nuestra industria”, y agradeció a las autoridades, a su equipo legal, a su familia y a sus terapeutas por su apoyo en este proceso.
Finalmente, la intérprete expresó su deseo de que este caso sirva para abrir el diálogo y la reflexión sobre la importancia de fortalecer los protocolos de actuación y la responsabilidad ética y social de las empresas, para garantizar espacios seguros donde el respeto, la dignidad y la excelencia prevalezcan.

