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Lo que brilla es que al fin llegaron a la poderosísima conclusión de que era necesaria una renovación completa en varios puntos clave del sistema de semáforo… ¡aleluya, aleluya!
Lo que huele: el tiempo que se dieron para pensar en esa solución, y sobre todo que solo será en puntos clave… es decir, lo que no se es “clave” seguirá igual.
Lo que apesta: que los semáforos que ya no funcionan ya no serán excusa para esos conductores despistados que causan pequeños caos viales. Sí, ahora la culpa será totalmente de ellos.

