
Vacunas a unos metros… pero no para su hijo
El gobierno federal no termina de culpar a Peña y a Calderón por los niños muertos de sarampión debido a la falta de vacunas, cuando ya está metido en otro escándalo sanitario.
La narrativa oficial es cómoda, todo lo malo viene del pasado. Pero el presente es suyo. Las decisiones son suyas. La responsabilidad es suya.
Y mientras en las mañaneras se reparten culpas históricas, en la vida real hay padres que llegan a la unidad médica familiar # 33 del IMSS Chihuahua con su bebé en brazos para vacunarlo contra la varicela… y lo primero que les dicen es:
“Sí hay vacunas, pero solo se aplican a niños de guardería.”
Hágame usted el favor.
Estar dentro del hospital.
Tener la vacuna a unos metros.
Saber que se puede prevenir una enfermedad.
Y que por un criterio administrativo, por un “lineamiento” o por 🥚🥚🥚de la enfermera no le apliquen la vacuna .
No es falta de biológico.
No es desabasto.
Es burocracia, es valemadrismo…es la lógica retorcida del personal que decide no poner la vacuna.
Después vendrán las complicaciones, las hospitalizaciones, las tragedias evitables… y entonces otra vez el discurso será el mismo, “heredamos un sistema devastado”.
Pero ya no gobiernan los de antes.
Gobiernan ellos.
Si hay vacunas, que se apliquen y punto.
La salud pública no puede depender de si el niño va o no va a guardería, cuando la vacuna está a unos metros y el bebé en tus brazos… no hay excusa o pretexto que valga.
———-
La democracia no se condiciona
En una encuesta sencilla en redes sociales, de esas que solo preguntan, “¿Por cuál partido votarías?”, bastó un comentario para encender la pólvora.
Alguien escribió que los trabajadores del municipio no deberían votar.
Y casi de inmediato, otro respondió que entonces tampoco deberían hacerlo quienes reciben la pensión universal “marca AMLO”.
Y ahí está el problema.
Cuando empezamos a decidir quién sí y quién no merece votar según de dónde recibe su ingreso, dejamos de hablar de democracia y empezamos a hablar de conveniencia.
Porque si nos vamos por ese camino, ¿quién queda?
¿El empresario que factura al gobierno puede votar?
¿El proveedor que tiene contrato público?
¿El maestro que cobra del Estado?
¿El beneficiario de un programa social?
La democracia no funciona así.
El voto no es un premio ni un castigo. No es un privilegio condicionado a la nómina ni al origen del ingreso. Es un derecho constitucional, universal, individual y secreto.
———-
Cuando la salud sí es prioridad
En medio del desgaste político y la confrontación permanente, hay decisiones que merecen analizarse con objetividad.
La inauguración del nuevo Hospital de la Mujer en Parral, encabezada por la gobernadora Maru Campos, no es solamente un acto protocolario. Es la conclusión de una obra que durante años permaneció inconclusa y que representaba una deuda pendiente con la región sur del estado.
Al inicio de esta administración, Chihuahua enfrentaba altos niveles de deuda y varios proyectos detenidos. Este hospital era uno de ellos. Retomarlo, equiparlo y ponerlo en funcionamiento no solo implica terminar cemento y varilla, implica priorizar la salud pública, particularmente la atención a mujeres, madres y recién nacidos.
La infraestructura no es menor. Consultorios especializados, unidad neonatal con terapia intensiva, quirófanos, urgencias, mastografía, laboratorio y cobertura para municipios como Parral, Guachochi, Guadalupe y Calvo, Jiménez, Santa Bárbara y más. Eso significa descentralizar servicios y evitar traslados largos que muchas veces ponen en riesgo vidas.
Además, este hospital se integra a una estrategia más amplia de fortalecimiento del sistema estatal de salud, junto con programas como MediChihuahua, que amplían cobertura y acceso a medicamentos.
Aquí es válido decirlo sin regateos, bien por las autoridades estatales y bien por la gobernadora. Cuando una obra pública pasa de ser promesa a ser servicio, la política cumple con su razón de ser.

