
En el noveno día de la guerra en Oriente Medio, el presidente Donald Trump advirtió que el sucesor del fallecido ayatolá Alí Jamenei “no durará mucho” si no cuenta con el respaldo de Washington. La declaración se produjo poco después de que la Asamblea de Expertos de Irán anunciara haber alcanzado un consenso sobre quién ocupará el máximo cargo del país, tras la muerte de Jamenei el pasado 28 de febrero en un bombardeo atribuido a la alianza estadounidense-israelí. Trump, quien descalificó previamente a Mojtaba Jamenei como un “peso ligero”, reiteró su postura de línea dura mientras Israel ya ha catalogado al futuro dirigente iraní como un objetivo militar legítimo.
La escalada bélica ha provocado una crisis humanitaria y energética sin precedentes, con bombardeos israelíes sobre depósitos de petróleo en Teherán que han generado escasez de combustible y una amenaza directa de Irán de disparar los precios del crudo a más de 200 dólares por barril.
Hasta el momento, el conflicto suma más de 1,200 muertos en territorio iraní y se ha extendido al Líbano, donde los ataques han dejado cerca de medio millón de desplazados. Mientras el presidente francés Emmanuel Macron intenta mediar para reducir la tensión, la incertidumbre sobre la identidad del nuevo líder iraní mantiene al mundo a la expectativa de una posible profundización del conflicto.

