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Lo que brilla son los dirigentes con liderazgo.
Esos que no son lobos con piel de oveja tratando de engañar a un rebaño, buscando el beneficio de sus allegados y el propio.
Lo que huele son los presidentes aferrados a una idea y que, sin importar los votos u opiniones que se tengan sobre una reforma o plan de negocios, quieren imponer su santa voluntad con un plan B, C, D, E, F, G…
Lo que huele son esos dirigentes tibios que se mueven de un lado a otro, buscando qué les conviene más.
Y es que, en la polĂtica mexicana, las reformas se pasan a ciegas, excepto cuando les afectan a los diputados y senadores que viven del pueblo.
Solo ahĂ luchan en contra de la marea que ellos mismos provocaron.
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