
H. Cd. de Chihuahua. En un hecho sin precedentes, el rey Felipe VI de España reconoció públicamente que durante la Conquista de América se cometieron “muchos abusos”, aunque hizo un llamado a evitar el “presentismo moral”, que consiste en juzgar hechos históricos exclusivamente bajo la óptica de los valores contemporáneos. Estas declaraciones, realizadas durante una visita a la exposición sobre el México indígena en Madrid este 15 de marzo, representan la primera vez que el monarca se pronuncia de manera directa sobre las controversias de la era colonial, un tema que ha tensado las relaciones diplomáticas con México en años recientes.
El monarca señaló que, si bien ciertos episodios del pasado no pueden ser motivo de orgullo cuando se observan desde la ética del siglo XXI, es fundamental analizarlos en su “justo contexto”. Felipe VI subrayó la necesidad de extraer lecciones de las controversias éticas asociadas al poder desde los primeros años de la presencia europea en el continente, defendiendo al mismo tiempo el rigor metodológico frente a las interpretaciones que, a su juicio, simplifican la historia. Historiadores españoles calificaron la postura del rey como “irreprochable” y “políticamente adecuada”, al admitir la violencia del proceso sin asumir una responsabilidad política que implique las disculpas formales solicitadas reiteradamente por el Gobierno mexicano.
El trasfondo de este pronunciamiento es la marcada fricción diplomática que inició en 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta a la Corona solicitando un perdón oficial. Esta tensión escaló en octubre de 2024, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo decidió no invitar al monarca a su toma de posesión, rompiendo con décadas de tradición protocolaria. Para diversos especialistas, el gesto del rey busca matizar el discurso histórico y acercar posturas con México a través de la cultura, utilizando el marco de la exposición “La mitad del Mundo. La Mujer en el México indígena” para fomentar una mirada conjunta sobre la memoria compartida.
Finalmente, el debate reavivado por el monarca pone de relieve la complejidad del legado hispánico, destacando fenómenos como el mestizaje y las Leyes de Indias como intentos tempranos de protección indígena, frente a una realidad práctica que, como el propio rey admitió, distó de las intenciones normativas. Mientras que algunos sectores ven en estas palabras un gesto de aproximación necesario, otros historiadores advierten sobre el uso del pasado como herramienta de legitimación política, dejando claro que la memoria de la Conquista sigue siendo un terreno sensible que define la identidad y la relación bilateral entre ambas naciones en pleno 2026.
(En Blanco y Negro)

