
H. Cd. de Chihuahua, Chih.— Una investigación publicada por el diario New York Times reveló que, pese a la presión del gobierno de Donald Trump para combatir a los cárteles, el flujo de armamento desde Estados Unidos hacia México se ha duplicado en el último año. El informe destaca que jóvenes operadores gestionan hasta 200 pedidos semanales de rifles militares a través de plataformas digitales y grupos de mensajería desde Arizona, aprovechando la falta de verificación de antecedentes en ventas privadas y mercados digitales que operan sin mayores restricciones.
El “modus operandi” de las organizaciones criminales, particularmente del Cártel de Sinaloa, se ha diversificado para evadir la vigilancia fronteriza mediante el uso de compartimentos secretos en camiones, avionetas y lanchas rápidas. Las autoridades mexicanas estiman que cada año cruzan la frontera hasta 500,000 armas, de las cuales agencias como la ATF solo logran decomisar una fracción mínima. Según los propios traficantes, la normalización de los sobornos a funcionarios fronterizos garantiza que el armamento llegue a territorio nacional con una regularidad alarmante.
La guerra interna desatada tras la detención de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024 fracturó las estructuras delictivas, disparando la demanda de fusiles Kalashnikov y Barrett calibre .50 para sostener los enfrentamientos entre facciones. Los envíos de grupos como “Los Chapitos” han pasado de ser esporádicos a entregas quincenales masivas, utilizando pistas clandestinas al sur de Culiacán para descargar cargamentos de hasta 1,500 piezas, lo que evidencia un fortalecimiento del poder de fuego del crimen organizado en medio de la crisis de seguridad.
Ante este panorama, el secretario de Seguridad, Omar Harfuch, señaló que el 80 por ciento de las armas decomisadas en México provienen de los Estados Unidos, lo que ha llevado a la presidenta Claudia Sheinbaum a exigir públicamente que Washington asuma una mayor responsabilidad en el control de sus fronteras de salida. Mientras la estrategia de Trump ha forzado a los cárteles a abandonar las rutas terrestres por las aéreas, el negocio del contrabando de armas permanece inalterado, alimentando la violencia en diversas regiones del país.

