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23 de marzo 2026
2:45 pm

PAGAR CON TARJETA… ¿Y LA REALIDAD DE MÉXICO APÁ? | PAGAR CON TARJETA…

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PAGAR CON TARJETA… ¿Y LA REALIDAD DE MÉXICO APÁ?

De vez en cuando salen ideas que suenan muy modernas en el papel, muy “primer mundo”, muy digitales, pero completamente desconectadas de la realidad. Una de ellas, obligar a pagar la gasolina con tarjeta.

Sí, así como suena. Nada de efectivo. Nada de “ahí le va el billetito joven”. Todo electrónico. Muy bonito, hasta que aterrizas en México.

Porque aquí no estamos en Suecia ni en Dinamarca. Estamos en un país donde la modernidad convive, a empujones, con la realidad de millones.

Y ahí te van tres razones claras de por qué esta ocurrencia es, simple y sencillamente, una tontería:

No todos tienen tarjeta (ni banco).
En México, millones de personas viven en la economía informal. Gente que trabaja al día, que cobra en efectivo y que ni siquiera tiene acceso a servicios bancarios. ¿Qué van a hacer? ¿Dejar de moverse? ¿Caminar porque alguien decidió que el efectivo ya no “está de moda”?
¿Pedirle la tarjeta al vecino como cuando pedimos la del Costco?
Esto no es inclusión, es exclusión disfrazada de progreso.

La tecnología falla… y falla seguido, terminales que no agarran señal, sistemas caídos, bancos saturados, tarjetas rechazadas por cualquier detalle. En teoría todo es rápido; en la práctica, filas eternas y frustración. Imagínate una gasolinera llena… y nadie puede pagar porque “no hay sistema”. ¿Entonces qué? ¿Empujamos el carro?

Más control… y más vulnerabilidad
Obligar a pagar con tarjeta también significa dejar rastro de todo. Cada movimiento, cada carga de gasolina, cada peso. Y en un país donde la seguridad digital todavía deja mucho que desear, eso abre la puerta a fraudes, clonaciones y abusos.
Además, se presta a controles innecesarios sobre la gente común, mientras los verdaderos problemas siguen intactos.

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PAGAR CON TARJETA…

Ya dijimos por qué obligar a pagar la gasolina con tarjeta es una mala idea en un país como México. Pero entonces surge la otra pregunta,
¿por qué el gobierno insiste en empujar este modelo?

No es casualidad. Detrás de esta intención hay varias razones, algunas válidas en el papel, pero que, otra vez, chocan con la realidad.


Combatir el robo de combustible (el famoso huachicol)
El argumento estrella. Al digitalizar los pagos, se genera trazabilidad, quién compra, cuánto compra y dónde compra. En teoría, esto ayudaría a detectar operaciones irregulares y cortar de raíz el mercado ilegal.
El problema es que el huachicol si bien  se vende en la bomba de la esquina… se mueve a gran escala. Y mientras tanto, al ciudadano común sí lo quieren tener perfectamente registrado.

Mayor control fiscal y recaudación
Con pagos electrónicos, todo queda registrado. Cada litro, cada peso. Eso facilita la fiscalización y reduce la evasión. Para el gobierno, esto significa más control y potencialmente más ingresos.
Pero también significa meter en el radar a millones de personas que hoy operan en efectivo, muchas por necesidad, no por evasión.

Empujar la inclusión financiera (aunque sea a la fuerza)
La narrativa oficial habla de modernización, bancarizar a la población, reducir el uso de efectivo y avanzar hacia una economía digital. Suena bien… pero la inclusión no debería ser obligatoria. Primero se crean las condiciones, luego se da el paso. Hacerlo al revés solo genera rechazo y desigualdad.

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Y al final, lo más preocupante no es la medida… es la señal.

Porque en lugar de ir directo al problema, desmantelar redes de huachicol, investigar a fondo, castigar a quienes realmente están detrás del negocio, se opta por lo más fácil, apretar al ciudadano de a pie.

Es más sencillo obligar a millones a sacar tarjeta que enfrentar estructuras bien armadas. Más cómodo vigilar al que carga 500 pesos de gasolina que meterse con quienes mueven pipas enteras.

Así, otra vez, el gobierno decide no combatir el problema…
decide administrarlo, rodearlo… y de paso, trasladar la carga a los de siempre, sin meterse donde realmente duele.

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