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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
30 de marzo 2026
2:16 pm

Amenaza es real… autoridad sorda | 💨💨💨Gas por las nubes… | Ya nomás falta que te hablen al velorio… y te pidan el voto

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Amenaza es real… autoridad sorda

Han pasado varios días desde que el candidato independiente Julián LeBarón denunció amenazas. No rumores, no  “grilla”, no percepción, fueron advertencias claras, públicas y graves.

¿Y la respuesta?🦗🦗🦗💤💤💤

Silencio.

Ni la autoridad estatal ni la federal han salido con algo más allá de lo mínimo, de lo tibio, de lo burocrático. Nada que huela a protección real, nada que genere certeza. Como si en este país las amenazas fueran parte del paisaje, claro, hasta que se convierten en tragedia.

En México ya estamos cansados de cómo acaban estas historias.

Primero minimizan.
Luego ignoran.
Después lamentan.

Y al final, cuando todo explota, salen las ruedas de prensa, los discursos solemnes, las promesas de justicia… y el clásico “se va a investigar hasta las últimas consecuencias”. Palabras que llegan tarde, siempre tarde.

Lo grave no es solo la amenaza.
Lo verdaderamente alarmante es la costumbre de no hacer nada a tiempo.

Ya no se trata de colores, ni de partidos, ni de simpatías. Se trata de algo básico, si alguien que aspira a un cargo público no puede tener garantías mínimas de seguridad, ¿qué le queda al ciudadano común?

Lo que sigue faltando es lo más importante, que la autoridad actúe cuando todavía está a tiempo.

———

💨💨💨Gas por las nubes…

¿Ya cargaste gas últimamente?
Si lo hiciste, no necesitas que nadie te lo explique, lo sentiste en el bolsillo.

El precio anda por las nubes en un  golpe directo a la economía familiar.

Cada tanque, cada recarga, cada ida a la estación se ha convertido en un recordatorio de lo mismo, todo sube… menos el dinero que entra a la casa.

¿Dónde quedó la estabilidad de la que tanto hablan?
¿En qué parte del discurso oficial sí alcanza y en la realidad no?

Mientras allá arriba hablan de control, de indicadores y de cifras “estables”, acá abajo la historia es otra, familias que tienen que decidir entre cargar gas o ajustar el gasto en comida, en transporte, en lo básico.

Y lo más preocupante no es solo el precio… es la costumbre a que todo sube y no se ve el tope. 

Nos están acostumbrando a pagar más, a recibir menos y a agradecer que “no suba más”.

Así, poquito a poquito, lo caro se vuelve normal… y lo normal se vuelve inalcanzable.

Aguas!!!, cuando el gas sube, sube todo. Sube el costo de cocinar, de moverse, de vivir.

Pero la respuesta sigue siendo la misma de siempre, silencio, evasivas o promesas que no bajan ni un peso el precio y la infaltable, con el PRI y el PAN estábamos peor. 

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Ya nomás falta que te hablen al velorio… y te pidan el voto

Bardas pintadas, espectaculares por todos lados, SMS a todas horas, llamadas que nadie pidió, boletines, trípticos, revistas, redes sociales inundadas ¿y todavía preguntan por qué la gente está harta?

A esto ya no se le puede llamar campaña… es acoso con presupuesto.

Sales a la calle y ahí están.
Prendes el celular y ahí están.
Abres el refri  y,  nomás falta que también ahí aparezcan sonriendo y te sirvan una coca. 

Porque no importa el partido, todos vienen cortados con la misma tijera.
Prometen distinto… pero molestan igual.

Y uno se pregunta:
¿qué sigue?

¿Anuncios en los recibos de la
Luz ?
¿Promociones en la tortilla?
¿Un “buenos días” patrocinado cuando desbloqueas el celular?

No, y espérate, todavía hay más ideas:
• Que se renten en los velorios, pa’ pasar lista junto al difunto.
• Que en la misa cambien el “denos hoy nuestro pan” por “denos hoy su voto”.
• Que en las bodas, en lugar de arroz, avienten volantes.
• Que en los hospitales, mientras te están atendiendo, te susurren: “acuérdese quién sí cumple”.

Ya no buscan convencer, buscan meterse hasta en lo más íntimo de la vida.

Y lo más triste es que creen que por estar en todos lados… ya están en la mente de la gente.

Pero no.

Están en la pared, en el celular, en el spa, en el cine, pero no en la confianza.

Que alguien les explique que entre  más ruido hacen, más claro queda algo, la gente ya no los ve…
aunque estén por todos lados.

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