
Entre lo “fregón” y lo “de hueva”
Lo de Alejandro Domínguez y Tony Meléndez no es una campaña…
es un enredo con presupuesto.
“Ser de Chihuahua está fregón”…
“está de huevos”…
“qué hueva ser del PRI”…
¿Así como lo lee es la campaña en redes que traen los del PRI en Chihuahua?
No es que esté mal redactado…
es que está mal pensado.
Porque una cosa es ser creativo y otra muy distinta es parecer que alguien aventó frases al aire a ver cuál pegaba… y ninguna lo hizo.
Esto no comunica orgullo.
No comunica identidad.
No comunica absolutamente nada.
Comunica improvisación.
Aún no detectamos si es una campaña política porque suena mas a chiste mal contado, lo que realmente está diciendo es:
no sabemos ni qué queremos decir… pero aquí estamos.
¿Es slogan?
¿Es burla?
¿Es sarcasmo involuntario?
Mientras la gente batalla con inseguridad, precios altos y servicios deficientes, ellos salen con frases que ni se entienden.
Como si la política fuera concurso de ocurrencias.
Una campaña debe ser clara, contundente, recordable.
Esta es todo lo contrario, confusa, tibia y olvidable. Tony, mejor dedícate a lo tuyo, que es cantar, ahí no hay quien te gane.
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No es pleito… es poner orden
Aquí no hay misterio.
El problema es claro, las declaraciones, posturas y decisiones de Brighite Granados no están sumando, están haciendo ruido y terminan pegándole al propio movimiento.
Y Cruz Pérez Cuéllar no se quedó callado, le dijo las cosas como son. Sin azúcar, sin discurso bonito.
Porque cuando alguien dentro empieza a jalar para un solo lado, o o se dedica a generar más problemas que soluciones… alguien tiene que poner un alto.
Y eso fue lo que hizo Cruz.
Pleito personal? No lo sabemos, pero alguien tiene que poner orden interno. Es cuidar el proyecto antes de que se les haga bolas el engrudo.
Incomoda? Claro que incomoda, pero más incómodo sería hacerse de la vista gorda.
En el norte es así, si algo no cuadra, se dice. Y si no te gusta… ni modo.
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Ese aumento no lo va a parar nadie
Hay que hablarlo derecho, el diésel sube y, eso no lo detiene nadie.
Y menos los transportistas.
Ni modo que ellos absorban el golpe,
ni modo que trabajen pa’ perderle.
Eso no pasa aquí ni en ningún lado.
Si a ellos les cuesta más mover,
a todos nos cuesta más vivir.
Así de simple. Sube el diésel, sube el pasaje.
Y mientras allá arriba siguen viendo qué hacen, si hay subsidio o no, si lo autorizan o no…
acá abajo ya nos cayó la realidad, el aumento ya viene en camino, y viene parejo.
Esto no es de si quieren o no, es de que no hay de otra así que agárrense, el que mueve mercancía va a subir precios. El que vende, también, y al final, el que compra… pues paga.
Como siempre.
Lo más triste es que nadie lo frena,
nadie lo absorbe,
nadie lo resuelve a tiempo.
Y la clase trabajadora, otra vez, es la que termina sacando la cartera…
aunque ya no traiga casi nada.

