
H. Cd. de Chihuahua.- El conflicto en Medio Oriente, particularmente la tensión con Irán, provocó un fuerte impacto en los mercados internacionales al elevar el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril. La interrupción en el flujo energético a través del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro mundial, generó volatilidad en Wall Street y obligó a inversionistas a refugiarse en activos más seguros, ante el creciente riesgo de una desaceleración económica global.
Las repercusiones ya se reflejan en los mercados financieros, con caídas en índices como el S&P 500 y el Nasdaq, así como un aumento en las probabilidades de recesión en Estados Unidos. Analistas advierten que el encarecimiento del crudo, sumado a la incertidumbre geopolítica y decisiones como las advertencias del presidente Donald Trump, podrían generar un escenario de estanflación, donde el bajo crecimiento económico se combine con alta inflación. Este panorama mantiene en alerta a bancos centrales y economías a nivel mundial ante una crisis energética con efectos prolongados. (En Blanco y Negro)

