
El camino empieza… y la duda también
Sales temprano. Tanque lleno, café en mano, playlist lista. Todo normal… hasta que dejas la ciudad atrás.
La señal del celular empieza a fallar. El paisaje se abre y, empieza a llegar la incertidumbre. Miras el retrovisor más de lo normal. No es paranoia, es costumbre. Ya te dijeron, no te detengas, no viajes de noche, no te confíes.
Sigues tu viaje y de pronto aparece un retén… pero no sabes qué es.
¿Son delincuentes esperando para asaltarte… o autoridad lista para extorsionarte?
Y en ese momento entiendes algo que nadie debería sentir al viajar,
no vas tranquilo, vas alerta.
Porque en estas carreteras no sabes si vas a llegar… o si te va a tocar.
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Sobrevivencia pura
Sigues avanzando. Respiraste, no pasó nada, pero ahora viene lo otro.
El primer bache lo esquivas. El segundo ya no. El tercero te obliga a frenar de golpe. La carretera no está mala, está rota. Hay tramos donde no manejas, calculas.
Un volantazo mal dado, una llanta que truena, un coche que invade carril por esquivar lo mismo que tú, y todo se puede acabar en segundos.
No hay señalización, no hay advertencias, no hay mantenimiento real. Solo parches sobre parches, como si con eso bastara.
Y mientras avanzas, te das cuenta de algo peor que el miedo, te estás acostumbrando a manejar así. A esquivar así. A arriesgarte así.
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El verdadero problema
Pero ese día no libras todo.
Puede ser un susto que termina mal. Un choque. O peor, un asalto con violencia . El resultado es el mismo, estás herido, necesitas ayuda.
Y ahí empieza la otra carretera, la que no se ve.
Llegas a un hospital. Esperas. Preguntas. Nadie sabe bien qué sigue. Falta personal, faltan insumos, faltan respuestas. El dolor ya no es solo físico, es impotencia.
Te dicen que no hay medicamento. Que esperes. Que “ahorita vemos”.
Y en ese momento lo entiendes completo, el problema no fue solo el camino… fue todo lo que vino después.
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Asi las cosas
Salir a carretera en Chihuahua ya no es solo trasladarse.
Es entrarle a una ruleta donde puedes perder en tres momentos: en el trayecto, en el accidente… o en la atención.
Y lo más grave no es que pase.
Es que ya lo vemos normal.
Y no, no es normal.

