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17 de abril 2026
10:23 pm

Los atletas transgénero podrán competir en los Juegos Olímpicos, pero únicamente en la categoría de su sexo biológico desde Los Ángeles 2028

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El Comité Olímpico Internacional (COI) emitió una aclaración oficial sobre su histórica decisión del 26 de marzo de 2026: los deportistas transgénero no están excluidos de los Juegos Olímpicos, pero deberán competir exclusivamente en la categoría que corresponda a su sexo biológico. La medida entrará en vigor a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y no tendrá carácter retroactivo.

Según el documento técnico aprobado por el Comité Ejecutivo del COI, la elegibilidad para cualquier prueba de categoría femenina (individuales o por equipos) queda limitada exclusivamente a mujeres biológicas. La verificación se realizará mediante una prueba genética única en la vida que detecta la presencia del gen SRY (región determinante del sexo en el cromosoma Y). Quienes resulten positivos (incluyendo atletas transgénero mujer a hombre y personas con diferencias del desarrollo sexual -DSD- que pasaron por la pubertad masculina) quedarán excluidos de la categoría femenina y solo podrán participar en la categoría masculina, abierta o mixta, siempre que cumplan los requisitos deportivos por mérito.

La presidenta del COI, Kirsty Coventry, explicó que la política se basa en recomendaciones de expertos médicos y busca proteger “la equidad, la seguridad y la integridad” de la categoría femenina, ya que “está absolutamente claro que no sería justo que varones biológicos compitieran en la categoría femenina”.

¿Cuáles son las cláusulas específicas de la nueva norma?

La prueba SRY se realiza una sola vez en la carrera de la atleta (mediante saliva, hisopo bucal o muestra de sangre) y es permanente, salvo error demostrado.

Excepción limitada: atletas con síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos (CAIS) que no obtuvieron ventajas de la pubertad masculina podrán competir en femenil.

No aplica a deportes base ni recreativos.

Los atletas transgénero que cumplan los criterios por mérito podrán clasificar y competir en la categoría de su sexo biológico (por ejemplo, una atleta transgénero hombre a mujer competirá en masculina).

Esta aclaración del COI responde directamente a las dudas generadas tras el anuncio del 26 de marzo de 2026, que reservó las pruebas femeninas solo para mujeres biológicas a partir de Los Ángeles 2028.

La polémica que llevó a este cambio: años de debate y casos que marcaron la historia

La decisión unifica una política que antes quedaba en manos de cada federación internacional y llega después de múltiples controversias que pusieron en el centro la equidad en el deporte femenino:

Laurel Hubbard (Tokio 2020/2021): se convirtió en la primera atleta transgénero abierta en competir en unos Juegos Olímpicos (halterofilia femenina). No logró medalla, pero desató el primer gran debate global sobre ventajas biológicas retenidas.

Lia Thomas (2022)

: nadadora transgénero estadounidense que ganó el título NCAA en 500 yardas libres, convirtiéndose en el caso más mediático de competencia universitaria y generando protestas masivas de otras deportistas.

Imane Khelif y Lin Yu-ting (París 2024): aunque no son transgénero sino atletas con DSD (diferencias del desarrollo sexual), sus casos en boxeo femenino (Khelif ganó oro) reavivaron el debate mundial sobre testosterona, cromosomas y equidad. Las imágenes de la pelea de Khelif contra Angela Carini dieron la vuelta al mundo y aceleraron las presiones para una norma unificada.

Casos previos como el de Caster Semenya (doble campeona olímpica en 800 m con DSD) llevaron a batallas legales que duraron años contra las reglas de testosterona de World Athletics.

Estas situaciones generaron una mezcla de competencias que muchos consideraron injusta, con críticas de deportistas femeninas que argumentaban pérdida de oportunidades y riesgos de seguridad. Federaciones como atletismo, natación y ciclismo ya habían endurecido sus reglas, pero el COI ahora impone un criterio único y basado en evidencia científica.

La nueva política no es retroactiva, por lo que no afecta resultados anteriores ni a atletas que ya compitieron bajo las normas previas.

Los atletas transgénero que logren clasificarse por sus méritos deportivos podrán seguir participando en los Juegos Olímpicos, pero siempre respetando la categoría de su sexo biológico. El COI insiste en que la medida protege el deporte femenino sin discriminar de forma total.

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