
H. Cd. de Bogotá.- Un sangriento atentado sacudió la región suroeste de Colombia este sábado, dejando un saldo preliminar de al menos siete personas fallecidas y 17 heridos de gravedad. El ataque, perpetrado con explosivos en una zona de alta concurrencia, generó pánico entre la población civil y una movilización inmediata de las fuerzas armadas para acordonar el área. Las autoridades locales calificaron el hecho como un acto terrorista que busca desestabilizar la seguridad en una de las regiones más golpeadas por la presencia de grupos armados irregulares.
Los servicios de emergencia trabajaron a contrarreloj para trasladar a los lesionados a hospitales cercanos, mientras que el ejército desplegó operativos de búsqueda para dar con los responsables de la detonación. Las primeras investigaciones apuntan a que el artefacto fue colocado estratégicamente para causar el mayor daño posible a la infraestructura y a los transeúntes. Hasta el momento, ningún grupo criminal se ha adjudicado formalmente la autoría del ataque, aunque las sospechas recaen sobre facciones disidentes que operan en el corredor del Pacífico.
El gobierno colombiano condenó enérgicamente el atentado y prometió una respuesta contundente para capturar a los autores intelectuales y materiales de esta masacre. Se ha convocado a un consejo de seguridad extraordinario para evaluar las medidas de protección en la zona y prevenir nuevos ataques contra la población civil. Mientras tanto, la cifra de víctimas podría aumentar en las próximas horas debido al estado crítico de varios de los heridos que permanecen bajo observación médica intensa en centros quirúrgicos especializados.
(En Blanco y Negro)

