
La crisis de la verdad
Si la presidenta Claudia Sheinbaum sabĂa del operativo con participaciĂłn de agentes estadounidenses en Chihuahua y despuĂ©s negĂł tener conocimiento, entonces mintiĂł sobre un tema de seguridad nacional y soberanĂa. Si no sabĂa, entonces el problema es igual de grave, significa que en territorio mexicano se desarrollĂł una operaciĂłn internacional de alto nivel sin que la comandante suprema de las Fuerzas Armadas estuviera enterada.
Las declaraciones del congresista republicano Michael McCaul son durĂsimas. No se trata de un comentarista ni de un actor perifĂ©rico. Es una voz con peso dentro de la estructura de seguridad y polĂtica exterior de Estados Unidos, y lo que afirma contradice de frente la versiĂłn de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El debate ya no es solamente sobre quién dice la verdad. El fondo del asunto es qué tan transparente está siendo el gobierno mexicano con los ciudadanos respecto a la cooperación real que existe con agencias estadounidenses en la lucha contra el narcotráfico.
Durante años, distintos gobiernos han manejado un discurso pĂşblico de defensa de la soberanĂa mientras en privado sostienen coordinaciĂłn operativa con Washington. Nada nuevo. Lo nuevo serĂa que ahora una de las dos partes estĂ© faltando a la verdad de manera abierta en un asunto que terminĂł con muertos.
Si habĂa coordinaciĂłn, alguien no está diciendo la verdad.
Y si no la habĂa, entonces el nivel de desorden institucional serĂa todavĂa más alarmante.
Este episodio exhibe una realidad incĂłmoda en materia de seguridad, el discurso polĂtico muchas veces va por un lado y la operaciĂłn real por otro.
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Se les cae el discurso de soberanĂa
Y es que cuando eres el partido en el poder y durante años has construido una narrativa de soberanĂa, de defensa nacional y de que aguas con “masiosare, el extraño enemigo”, un episodio como Ă©ste deja mal parado al gobierno federal.
Ya que una cosa es el discurso polĂtico y otra la realidad operativa.
Y ojo, eso no exime al gobierno estatal, que también cambió versiones y ha manejado el caso con inconsistencias.
AquĂ lo evidente es que las contradicciones sobran y la verdad sigue sin aparecer completa.
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Tan malo el pinto como el colorado
La podredumbre de quienes nos gobiernan, en cualquier nivel, queda expuesta cuando manipulan, ocultan y acomodan la verdad según les conviene. Poco importa si son federales, estatales o municipales; cuando el poder se usa para administrar narrativas en lugar de decir la verdad, el ciudadano queda indefenso. Y pobres de nosotros los mexicanos con gobiernos como los que tenemos, unos se dicen distintos, otros se dicen mejores, pero al final terminan recurriendo a las mismas prácticas de siempre. Mucho discurso y muy poca pero, muy poca honestidad con la gente.

