
H. Cd. de Chihuahua.- Campesinos y transportistas elevan la tensión política en Bolivia.
La llegada de una marcha campesina a La Paz y el anuncio de nuevas movilizaciones han elevado la tensión social en Bolivia, en medio del rechazo a una ley que permite la reclasificación de tierras y una crisis persistente por el suministro de combustibles.
La movilización, que partió desde Pando hace más de dos semanas, ha sumado a campesinos de regiones como Beni y prevé arribar a la sede de Gobierno tras recorrer unos 160 kilómetros. Los manifestantes cuestionan la Ley 1720, que autoriza la conversión voluntaria de pequeñas propiedades en medianas o empresariales, al considerar que pone en riesgo a productores y territorios indígenas.
Mientras el Gobierno defiende la norma bajo el argumento de fomentar el desarrollo y la libertad económica, críticos advierten que podría abrir la puerta a la concentración de tierras y al desplazamiento de sectores vulnerables, al permitir que parcelas sean utilizadas como garantía para créditos.
En paralelo, el país enfrenta un segundo frente de conflicto: la escasez y calidad del combustible. Sectores como el transporte pesado y la agroindustria han intensificado sus reclamos, denunciando irregularidades en el abastecimiento de diésel, lo que ha derivado en nuevas protestas y amenazas de bloqueos.
Este escenario ha llevado a organizaciones como la Cámara de Transporte de La Paz a convocar movilizaciones, mientras el Gobierno asegura que la situación se normalizará en los próximos días. No obstante, la combinación de conflictos sociales y problemas energéticos coloca a la administración en una creciente presión política. (En Blanco y Negro).

