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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
29 de abril 2026
1:41 pm

Hay algo que no cuadra y apesta | Javier Corralito | Declaraciones van y vienen

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Hay algo que no cuadra y apesta

La presidenta Claudia Sheinbaum dice perdonar la intromisión de la Central Intelligence Agency en territorio mexicano, pero al mismo tiempo mantiene la lupa, y la presión, sobre el caso Chihuahua. Perdona a los de fuera, pero no suelta a los de casa.

Si se tratara solo de soberanía, el discurso sería parejo. Pero no lo es. Mientras el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, se apoya en agencias estadounidenses para capturar objetivos de alto perfil, acá en Chihuahua se abre investigación por hacer exactamente lo mismo, combatir al narco con todas las herramientas disponibles.

La gobernadora Maru Campos está en el centro del señalamiento. Y el mensaje desde Palacio Nacional suena más a reclamo político que a defensa institucional, y si algo queda claro es que el enojo de la presidenta no es menor.

La renuncia de César Jáuregui Moreno no calmó las aguas. Al contrario, el mensaje fue contundente: “se tiene que seguir investigando”. Pero no hacia todos lados, sino hacia uno en particular.

Pareciera que no es solo un tema de soberanía. Pareciera que hay algo más. Tal vez la formación política de la presidenta, con una visión rígida sobre la intervención extranjera. O tal vez, y esto pesa más, los intereses que se ven tocados cuando agencias estadounidenses empiezan a escarbar donde no todos quieren que se escarbe.

Hay que recordar que esas agencias no solo persiguen narcos, también siguen rutas, nombres y conexiones. Y ahí es donde el terreno se vuelve peligroso para muchos.

Al final, el discurso oficial habla de soberanía, pero los hechos cuentan otra historia, una donde se permite la colaboración cuando conviene y se castiga cuando incomoda.

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Javier Corralito

Sí, lo correcto sería que Maru Campos acuda, dé la cara y explique la ciudadanía lo exige. Gobernar también implica rendir cuentas, incluso cuando el terreno es incómodo.

Pero tampoco se vale el teatro.

Quien hoy se rasga las vestiduras y exige comparecencias es Javier Corral, un personaje que dejó más preguntas que respuestas durante su paso por el poder. Y ahora, desde la cómoda trinchera del señalamiento, pretende erigirse como referente de legalidad.

Si de verdad queremos hablar de congruencia, el primero que tendría que estar dando la cara es él. Pero no en declaraciones grandilocuentes, ni cobijado por el discurso político del momento. Que acuda a enfrentar a las autoridades estatales, que responda por su gestión, que explique lo que quedó pendiente, pero sin padrinazgos, sin protección, sin ese “Papi Morena” que hoy le da oxígeno político.

Es muy “peluchis”exigir cuando se tiene red de seguridad, lo difícil es sostenerse solo, que venga,que comparezca, que aclare, que responda.

Corral deja de jugar al fiscal mediático y sométete al mismo estándar que exiges. Porque la autoridad moral no se presume, se construye. Y en tu caso, sigue estando en entredicho.

Aquí no hay intocables. Ni los que gobiernan hoy, ni los que gobernaron ayer.

Y si de verdad queremos justicia y no espectáculo, el orden es simple,
primero responde quien dejó cuentas pendientes en el pasado y luego quien hoy está en el poder.

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Declaraciones van y vienen

Por si fuera poco, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, asegura que la gobernadora Maru Campos no estaba enterada de la operación con agentes de Estados Unidos. Y para que no quede duda, desde la federación se insiste en que aún no hay “pleno conocimiento” de lo que hacían, mientras la Fiscalía General de la República sigue investigando.

Cada día sale algo nuevo.
Cada día se le agrega un ingrediente más a esta historia.

Primero fue la presencia de agentes extranjeros. Luego, el discurso de la soberanía. Después, los deslindes y las renuncias . Ahora, el desconocimiento compartido.

Y así, el caso crece, pero no en claridad, sino en contradicciones.

En lugar de existir una versión sólida, lo que hay es un rompecabezas donde cada pieza que aparece, desacomoda la anterior. Hoy resulta que nadie sabía, mañana que se está investigando, pasado que sí hubo coordinación y mientras tanto, la narrativa oficial cambia según el día.

Lo difícil de entender de un tema de este tamaño es que se va construyendo a base de parches, lo único que queda claro es que la historia no está completa. Y lo que debería ser certeza, termina convertido en sospecha.

Así avanza esto, no con respuestas sino cada dia más enredado que el anterior.

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