
H. Cd. de Chihuahua.- El avispero político nacional se encendió este 5 de mayo tras el estruendoso comunicado de Andrés Manuel López Beltrán dirigido al periodista Carlos Loret de Mola. En un texto que destila indignación y desafío, el vástago presidencial decidió romper el silencio para exigir una sola cosa: pruebas. La misiva surge como respuesta a la columna de Loret donde se sugieren vínculos económicos con estructuras sinaloenses, algo que López Beltrán tildó de “calumnia con dolo”.
Con una pluma afilada, el hijo del mandatario no se guardó nada y llamó a Loret “periodista mercenario al servicio de intereses extranjeros y del hampa de la política”. En este duelo de acusaciones, el emplazamiento fue directo: o se muestran los recibos de las supuestas organizaciones criminales, o se confirma lo que desde Palacio siempre se ha dicho del comunicador. La batalla mediática alcanza así un nuevo nivel de tensión, donde los montajes del pasado y las propiedades del presente son las armas arrojadizas en un conflicto que parece no tener un final pacífico a la vista.
(En Blanco y Negro)

