
El congreso convertido en vecindad
Los diputados guindas llegaron al Congreso con cara de serie policiaca y de pocos amigos, ¡La gobernadora debe pedir licencia para atender el tema del laboratorio y los agentes gringos fallecidos!, gritĂł uno como loco, mientras acomodaba un montĂłn de carpetas que seguramente ni habĂa leĂdo.
Desde la bancada azul brincó un diputado casi derrapándose, dijo, ¡Ya empezaron los Morenarcos! Y no nos vamos a dejar, ahà murió cualquier intento de seriedad.
Uno pedĂa orden, Otro gritaba “¡no desvĂen el tema!”. Uno más decĂa, bola de narcos y otro diputado querĂa tirar fregazos.
Los reporteros felices.
Las redes vueltas locas.
Y los ciudadanos viendo aquello como si fuera una mezcla entre debate polĂtico y show de comedia.
Al final nadie pidiĂł licencia, nadie aclarĂł nada y todos terminaron peleados, y el congreso como vecindad, excepto el de la cafeterĂa del Congreso, que fue el Ăşnico que sĂ trabajĂł todo el dĂa.
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De chile
Mientras unos diputados lanzan acusaciones de “Morenarcos” con una facilidad impresionante, el Congreso terminĂł convertido en una competencia de quiĂ©n grita más fuerte y quiĂ©n saca el apodo más escandaloso. Lo que debĂa ser un debate serio sobre temas delicados acabĂł pareciendo pleito de sobremesa entre tĂos peleándose por la herencia.
De dulce
Del otro lado tampoco faltĂł el discurso patriĂłtico en modo turbo glorieta. Hubo quienes prácticamente plantearon que hablar del tema de los agentes gringos fallecidos o colaborar en investigaciones internacionales era “violar la soberanĂa”, como si cualquier contacto con Estados Unidos automáticamente activara alerta nacionalista. Mucha bandera, mucho discurso, pero pocas soluciones concretas.
Y de manteca
Mientras cada grupo polĂtico intenta llevar agua a su molino y sacar ventaja mediática, los acuerdos siguen sin aparecer. Unos piensan en el aplauso de redes, otros en el encabezado del dĂa siguiente y otros simplemente en no perder reflectores. Mientras tanto, la ciudadanĂa sigue viendo cĂłmo el Congreso se llena de pleitos, acusaciones y drama, pero cada vez más vacĂo de resultados.
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Sin vergĂĽenza
Y asĂ, entre gritos, acusaciones, discursos reciclados y pleitos interminables, nuestros diputados, de todos los partidos, volvieron a exhibir la bajĂsima categorĂa polĂtica que hoy domina el Congreso.
La vergĂĽenza hace mucho abandonĂł ese recinto, mientras Chihuahua enfrenta problemas reales, muchos legisladores parecen más preocupados por el show, el protagonismo y la ocurrencia del dĂa que por construir acuerdos o dar resultados. Cada sesiĂłn termina pareciendo más un concurso de egos que un espacio de representaciĂłn ciudadana, y lo más triste es que ya ni siquiera intentan disimularlo.

