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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
8 de mayo 2026
10:40 am

Marco Bonilla, ¿yo que hice? | La cartera abultada De Santiago | Román Alcántar, solo y apestado

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Marco Bonilla, ¿yo que hice?

La línea entre la cooperación institucional y el patriotismo de utilería, cada vez se vuelve más delgada en Palacio Nacional, cuando el país atraviesa incendios reales, violencia desbordada, desapariciones, regiones tomadas por el crimen, escándalos internacionales y una economía que no termina de despegar, resulta más cómodo fabricar enemigos políticos que dar resultados.

Mientras el país exige respuestas, desde la mañanera se intenta sembrar sospechas contra alcaldes y actores panistas por reunirse con autoridades estadounidenses, como si; dialogar con agencias, policías, diplomáticos o hermanar ciudades fuera un acto clandestino y, no una práctica institucional que durante años han realizado gobiernos de todos los colores.

El caso de Marco Bonilla deja más dudas sobre la narrativa presidencial que sobre el alcalde mismo. El edil asegura que informó previamente a la Cancillería, que hubo acompañamiento del consulado mexicano y hasta presencia de una regidora de Morena en reuniones oficiales, es decir, no hubo reuniones en lo oscurito, ni conspiraciones, ni acuerdos secretos dignos de una serie de espionaje.

Hoy pareciera que cualquier contacto internacional de un opositor automáticamente se convierte en “traición a la patria”, mientras que cuando lo hace Morena (con Cuba o Venezuela) se llama diplomacia, cooperación o defensa de la soberanía.

Es ahí donde nace esta nueva modalidad de cacería patriotera de cuarta, convertir cualquier diferencia política en sospecha nacionalista para encender a las bases, distraer la conversación y fabricar villanos mediáticos.

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La cartera abultada De Santiago

Hay una pregunta que cada vez se escucha más fuerte dentro del panismo chihuahuense, ¿Se lo dicen ustedes… o se lo decimos nosotros?

Y no, no es precisamente una muestra de respaldo o entusiasmo rumbo al 2027. La pregunta más bien gira alrededor de las aspiraciones de Santiago de la Peña y del evidente malestar que existe en amplios sectores del PAN por una precampaña que muchos consideran más basada en chequera que, en estructura política y cariño real.

Basta salir a cualquier punto de la ciudad para entender de qué estamos hablando. Espectaculares por todos lados, publicidad hasta en la sopa, eventos en salones cuya renta cuesta cientos de miles de pesos, operación mediática permanente y una  campaña adelantada disfrazada de agenda institucional.

Que nadie salga con el cuento de que, “todo se lo regalan” “son apoyos”, porque entonces el problema sería todavía peor,  en política nadie mete millones por amor al arte ni por espíritu altruista, cada espectacular, cada salón, cada operación de promoción genera una pregunta inevitable ¿Cómo se pagaran de regreso esos favores?

Si algo sabe el panismo tradicional es leer los silencios y también detectar cuando alguien intenta construir una candidatura desde arriba, a billetazos y con una estructura artificial que no necesariamente conecta con la militancia.

El problema para Santiago no es el dinero, el problema es que dentro del PAN muchos simplemente no lo sienten suyo, y eso termina pesando más que cualquier campaña de posicionamiento.

Una cosa es inundar la ciudad de publicidad y otra muy distinta es generar identidad política, liderazgo natural y arrastre auténtico entre la base panista. Los espectaculares generan presencia pero no cariños  y mucho menos lealtades.

Por eso la pregunta sigue creciendo entre grupos azules, operadores históricos y militantes de años ¿Quién le va a decir a Santiago que muchos panistas no lo quieren de candidato?

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Román Alcántar, solo y apestado

Todo indica que Román Alcántar, de la conagua en Chihuahua, entró desde hace rato en la categoría de apestado.

Lo que antes eran críticas aisladas, hoy, ya se convirtió en un reclamo abierto desde el propio sector agrícola y, actores políticos ya lo ven como un delegado ausente, incapaz de generar acuerdos y completamente desconectado de la realidad del campo chihuahuense.

Las declaraciones del alcalde de Delicias Jesús Valenciano, fueron a la yugular, pidió públicamente su renuncia y lo acusó  de abandonar a los productores, lo que refleja el tamaño del hartazgo que existe por el manejo del tema del agua y la incertidumbre en programas agrícolas.

Productores sin respuestas, trámites atorados, foros que nadie vio y decisiones tomadas desde el centro del país sin escuchar al estado que vive y respira agricultura son una  bomba política en una tierra donde tocar el agua es tocar la economía completa.

Alcantar, ya dejo de construir soluciones y empezó a convertirse en el problema, dejo de ser útil, y muchos agricultores ya lo ven como un apestado, más que como un delegado capaz de resolver algo.

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