
Misión Imposible
Hay cosas que jurídicamente pueden existir, pero políticamente ser prácticamente imposibles. El juicio político contra Maru Campos hoy entra exactamente en esa categoría.
Más allá de las ruedas de prensa, el recaudo de firmas, los discursos y las campañas en redes, la realidad es que un proceso de esa magnitud necesariamente tendría que pasar por el Congreso local, donde Morena simplemente no tiene los votos suficientes para hacerlo avanzar.
Entonces surge la pregunta, ¿de verdad buscan que proceda… o buscan instalar el tema todos los días en la conversación pública? y en eso Morena se ha vuelto experto, convertir causas inviables en herramientas mediáticas.
Mantener el reflector prendido, alimentar la narrativa, polarizar y generar desgaste político aunque sepan que legalmente el camino está prácticamente cerrado.
Las firmas sirven para hacer ruido. Los votos son los que hacen historia. Y hoy, esos votos en el congreso local de Chihuahua no están cargados hacia Morena.
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Otro clavo al ataúd
Y por si algo le faltaba al tema para terminar de exhibir lo endeble del famoso juicio político contra Maru Campos, el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, salió a poner otro clavo sobre el ataúd.
De la Peña aseguró que la solicitud promovida por diputados locales de Morena ni siquiera tendría viabilidad jurídica porque está sustentada en una ley que fue abrogada desde 2018. Traducido con peras y manzanas, intentaron iniciar un procedimiento usando una legislación que ya no existe.
O sea, primero estaba el problema político, Morena no tiene los votos suficientes en el Congreso local para sacar adelante algo de ese tamaño. Y ahora aparece el problema jurídico, el fundamento legal que invocan estaría muerto desde hace años.
Santiago de la Peña fue duro al señalar que esto parece más un “petardo político” y un “show mediático” que un procedimiento serio.
Y sinceramente, cada vez cuesta más pensar lo contrario.
Si ya sabes que no tienes los votos, y además presentas el caso con una ley abrogada, entonces pareciera que el objetivo nunca fue ganar jurídicamente, sino instalar el tema mediáticamente.
Ahí es donde Morena se mueve como pez en el agua, convertir procesos inviables en espectáculos políticos de largo alcance. Mantener el reflector encendido, generar desgaste, alimentar la narrativa y polarizar aunque sepan desde el inicio que el camino real está prácticamente cerrado.
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Vámonos con el de chile, de dulce y de manteca.
De chile: ya que andamos hablando de últimos clavos sobre ataúdes políticos, al que también parece que ya le pusieron el suyo es a César Jáuregui. Porque aunque hace algunos meses encabezaba encuestas y parecía perfil natural rumbo a la alcaldía de Chihuahua, los escándalos de la CIA y el desgaste terminaron cambiando completamente el tablero.
De dulce: desde hace tiempo aquí le veníamos diciendo algo que muchos no querían creer. Que más allá de encuestas momentáneas, el verdadero proyecto para la alcaldía era Santiago de la Peña. Y hoy, en corto, ya hay quienes aseguran que hasta las planchas donde se imprimirán las boletas, prácticamente ya tienen su nombre.
Y de manteca: mientras tanto, en la carrera grande tampoco parece quedar demasiado misterio. Porque dentro del PAN cada vez son menos los que dudan que el candidato para la gubernatura será Marco Bonilla. A estas alturas, salvo una sacudida monumental, el escenario luce prácticamente definido.


